Bogotá tiene unos problemas de contaminación que se han ido solucionando poco a poco, con el modelo de Cultura Ciudadana vamos mejorando. Como ciudadano comprometido con este desarrollo me veo en la imperiosa necesidad de acudir a ustedes refiriéndome especificamente al tema del RUIDO. Por mejorar una situación de seguridad se instalaron en los barrios unas sirenas de alarma contra ladrones, que permiten a los habitantes de un sector avisar a sus vecinos y por tanto a la Policía sobre una amenaza en curso. Estas alarmas en principio dieron unos resultados que se podían considerar de aceptables según el tiempo de respuesta por parte de la institución policial. Pero como todo lo que se vuelve costumbre tiende a desaparecer, síndrome de la decadencia por costumbre, pues, su funcionalidad decayó al punto de ser utilizado el sistema para celebrar goles de la selección Colombia, marcar la hora de salida de los bohemios que se ven obligados a salir de sus bares de refugio nocturno y moteles locales, que ya son demasiados en la zona, o simplemente porque a una vecina neurótica y distraída se le ocurrió activar por aquello de sus propias pesadillas. El lío esta en la hora de estos hechos, desde las dos de la mañana en adelante uno puede esperar que el despertador local, que se enciende como impulsado por el efecto dominó, por calles y calles alternándose hasta perderse en los límites de la localidad, sin respuesta alguna por parte de la Policía ni de autoridad alguna, exceptuando, si el cuerpo móvil de celadores en bicicleta, que gracias a Dios abandonaron su instrumento de comunicación codificado, el pito.
Por favor espero tener una noche de sueño en paz, donde no tenga interrupciones ni sobresaltos, pienso en los cientos de ancianos que no pueden conciliar el sueño, en las personas que como yo sufrimos de algo tan desesperante como la migraña, y lo único que nos minimiza el dolor es el descanso conseguido con un rato de sueño reparador, pienso en las madres que deben levantarse muy temprano, casi haciendo relevo a los bebedores que llegan a sus casas muy felices a "descansar" después de una noche de reflexiones inaplazables por sus asuntos tan importantes que no tienen mejor horario para discutir sino un miércoles a las dos de la mañana.
Son la 9:55 a.m. de un sábado, imaginen, me preparo para un fin de semana de sueño intermitente por culpa de las sirenas que una vez fueron solución y ahora son el PEOR CONTAMINANTE POR RUIDO, sumado al vecino con su tienda que, no se como, madruga animadísimo a trabajar y encender su equipo de sonido que amplificó con lo último que le vendieron en el mercado de electrodomésticos locales a crédito, con un "NO ESPERE MÁS" al que debieron añadir en la etiqueta publicitaria: "NO DESESPERE MAS".
En estado de somnolencia los sentidos, como el oído, se agudizan y la sensibilidad por ende es mayor; imaginen por un segundo ustedes el ser despertado con esa canción estridente que solo recuerda las señales de evacuación que escuchamos en las películas alemanas anunciando un bombardeo. Sueño con tener al fin paz en mi cama.
Solicito, por favor, y sugiero la búsqueda de otra solución como alarmas silenciosas directamente conectadas al CAI (Centro de Atención Inmediata de la Policía Nacional, que ya no es tan inmediata, por talvez sufrir del mismo síndrome de la decadencia por costumbre que se está convirtiendo en una epidemia) más cercano por vía telefónica, por computador, o cualquier otro mecanismo que deje la paz de las personas como prioridad, más aún, cuando se vió que este sistema definitivamente NO FUNCIONÓ.
Gracias por su atención y espero no haber sido demasiado extenso en mi petición.
Ah, me desahogué!


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