Otra vez la canción del lobo estepario.
Afganistán, 11 de Septiembre del año 2011. Todo el mundo allí se enteró de la caída de las torres del World Trade Cente, algo genial, la obra de un ingeniero, casi, casi una obra de arte, casi la respuesta a una pregunta idiota: ¿Cómo destruiría usted esas torres? Exacto, con dos aviones, sendos aparatos secuestrados en dos lugares diferentes del cielo y que tendrían que hacer impacto en ambas torres al mismo tiempo, en un mismo segundo. Imposible mejorar la estética de un atentado...
Lo más curioso es lo que sucedió después, la conmiseración internacional por los agredidos, la lucha mundial contra el terrorismo, no se comprende con lo peligrosos y agresivos que se mostraron y se están mostrando siempre los "americanos", cómo la gente usa de tantas ceremonias con ellos.
Todas las cosas en este mundo con eso de la globalización, la mente general de los hombres, los intereses comunes y la multitud de organismos que han surgido en defensa de la humanidad, han ido adquiriendo, con el paso de los últimos lustros, una determinada dirección, una cierta forma aceptada por la mayoría cuyo objetivo final parece, sin lugar a dudas la "comunidad internacional".
Desde las primitivas organizaciones en defensa de los trabajadores, los Sindicatos; el nacimiento de los partidos políticos modernos, el Socialismo, el Comunismo, el Liberalismo; hasta las organizaciones de claro corte mundialista, las ONG, la OIT, la UNESCO, la ONU...todo sigue esa misma dirección. ¿Cuáles son, sin embargo, sus intenciones? Parece ser que la mecánica inteligente del asunto reza algo parecido a: terminar con el hambre en el mundo, acabar con la injusticia, procurar la paz en los lugares de riesgo. Bien es verdad que algunos de los objetivos han sido magníficamente conseguidos, incluso con cifras y estadísticas sorprendentes, ahí está la labor de las ONGs, pero también hay que reconocer que otros quedan muy lejos de lo que se entiende como lo normal de las cosas, ahí están las sucesivas intromisiones de los Cascos Azules en las guerras de otros países, uno se termina preguntando, ¿qué significa eso?, ¿qué antecedentes hay en la Historia de los mismo?, ¿dónde van esos muchachos?, ¿de quién son hijos?
Bin Laden es un hombre que, a raíz de sus contactos en la Universidad de Djeda donde estudió Ingeniería, con el Fundamentalismo Islámico, pensó al terminar la carrera que había llegado su hora y que esa no era otra que la de dedicar su vida y su dinero por la causa.
En el año 1979 suceden tres hechos importantes para esta historia, la Revolución Islámica acaba con el régimen del Sha en Irán, la Unión Soviética invade Afganistán en una especie de "golpe de efecto" y Bin Laden abandona las empresas familiares donde trabajaba para integrarse en la guerrilla afgana contra las tropas rusas.
Al año siguiente el joven Osama Bin Laden con recursos propios recluta guerrilleros y organiza los primeros campamentos. Es en estos años cuando recibe la visita de algunos agentes de la CIA para ayudarle en sus actividades contra los rusos, uso de armas y de dinero, entrenamientos de guerrillas, etc.
En 1988 y también de sus recursos funda la organización secreta Al Qaeda con veteranos de la guerrilla de Afganistán y en el 90 se retira de los americanos a raíz de los intereses de éstos en la Guerra del Golfo.
Ahí está el cambio, el magnífico trueque, el juego del naipe, de pronto en el seno de Al Qaeda y en la mente de su jefe se dan cuenta de algo y, en un giro de 180º ponen la quilla de su nave que apunta hacia el otro lado, hacia el Oeste y todas sus ganas y todos sus planes a partir de entonces van dirigidos a combatir la nación americana y sus aliados en Oriente Medio, incluyendo los miembros de la familia real Saudí.
Es, sin duda alguna, el propio individuo el que observa los hechos y los juzga, es él quien calibra la clase de decisiones a tomar y encamina sus pasos en una u otra dirección.
Osama Bin Laden se convierte así en el ejemplo, el tipo duro que sabe presentar la cara, de una multitud de gentes de muy diversos países y clases sociales a lo largo y ancho del mundo, si se deja a un lado quizás, la "praxis" de su revolución, la intervención armada por encima de las leyes, o sea del terrorismo.
Esto no es algo que se vea muy bien en este mundo de pastores y de grandes rebaños de ovejas, en un mundo donde todo está organizado por las organizaciones, previsto por las previsiones y televisado pro las televisiones.
Un mundo, además, algo incómodo que no acepta los revulsivos.
Pero, ¿qué hay del individuo?, ¿cuáles son sus derechos?, ¿qué organizaciones velarán por sus intereses, por su salud, por su dinero?
¿Qué será del hombre aquél, de aquella persona anónima que vive en un determinado bloque en el barrio de una gran ciudad, en la casa número tal de uno de los miles de pueblos o villas de éste planeta?, ¿qué será de él?, ¿qué forma existirá de organizarse, de crear instituciones federaciones, naciones del demonio...presidente?
¿Qué será de aquél hombre o mujer que trabaja en tal empresa u oficina, que se ama y vive con su familia, que entiende de sus vecinos y del mundo?, ¿quién estará de su parte?, ¿quién se atreverá a estarlo?
Y no es sólo que no haya el más pequeño estamento que se preocupe del individuo, sino que no existe para con él el más pequeño decoro o educación.
Porque claro la policía no es tonta.
También puede ser que la casta de los individuos tenga que ser precisamente la de aquellos que son famosos, aquellos que son dirigentes, representantes del pueblo o la nación, aquellos individuos que sirven para algo u ostentan un cargo público o salen por la televisión o la radio o se transmite y proclama su nombre a través de la multiformidad de las ondas y los mensajes.
Ellos si tienen derecho a ser una sola persona.
Pero también no creas, porque cuando termina su estrella y ese final es violento o revolucionario, su figura, su cuerpo y su familia no valen un chavo y son masacrados por la multitud que les pega una paliza y les cuelga de una alambrada. Tampoco es eso.
En 1991 Bin Laden es desterrado de Arabia Saudita, su país, por conspirar contra la familia real Saudí. En el fondo las razones que le impulsan a conspirar son las de la colaboración de los Jeques con los "americanos" y en contra de la causa árabe.
En 1996, ya cerca de la fiesta del año 2000, se instala con su familia en Afganistán y es ese mismo año es cuando el señor Bill Clinton confiere una precisa autorización al organismo estatal de la CIA para que termine con él.
¿A quién más le ha pasado eso?, ¿eso está permitido por la ley?, ¿suceden esas cosas en el interior de los Estados Unidos? Y si no suceden esas cosas en los Estados Unidos, ¿por qué tendrían que suceder fuera?
El señor Laden es un fundamentalista que, como buen saudí, sigue las consignas del Profeta y le da un amplio uso a la idea de la Yihad, la Guerra Santa, funda así una organización (Al Qaeda) que no duda en hacer uso de las armas y de la práctica terrorista para conseguir sus objetivos.
Pero se trata también de alguien que estaba ahí un personaje famoso en esos círculos y mundos, pero sólo eso, acaso un chivo expiatorio de la barbarie. También puede tratarse de un ejemplo típico de la higiene de la órbita musulmana, un hombre que empieza a girar y girar en vórtices y espirales y llenar con su presencia todos los diarios del mundo, todas las televisiones y todas las ondas de radio del mundo, pero de eso a acusarle de presidente de alguna especie de mancomunidad mundial del terrorismo, hay un buen trecho.
Uno se pregunta de manera urgente, si a ese hombre, si a su lengua y a sus vísceras, se les ha permitido la más pequeña oportunidad de defenderse, la "primera palabra" de la que todo procede, el discurso salvador que terminará por rescatar su dignidad, su honor, el de sus familia y el de sus amigos.
¿Qué tribunal se encargará de dilucidar los hechos, hará las preguntas pertinentes y obtendrá las declaraciones que correspondan? Ninguno, porque no existen esos tribunales, ni esas formas ni esas leyes en el mundo actual. El individuo, así, es alguien vendido, trillado, pasado por encima sólo con el más pequeño soplo, la más nimia acusación. El individuo particular, entonces, aquel de una forma o de otra sabe escapar de los viejos senderos de la especia, de la red del mar de las masas, se convierte, sin más, en el chivo expiatorio de las circunstancias.
Desde los tiempos más antiguos, Prometeo, Jesús de Nazaret, Séneca, Giordano Bruno, Miguel Servet, existen muchos ejemplos de lo mismo. Es la espiral de los sucesos, las intenciones de la multitud y multiformidad de las gentes, de su palabra. Esa clase de hombres existieron desde siempre y su personalidad es algo curioso, pues en el fondo y trasfondo de ella se advierten los colmillos de su animal que grita para que su verdad sea oída y vocifera en demanda de ayuda.
Los hechos que se le imputan a Osama Bin Laden y su organización entran dentro de unos objetivos prioritarios de ataque a los Estados Unidos y sus aliados en Oriente Próximo. En ese contexto se les presenta como responsables de los atentados de Nairobi y Dar es Salam (1998), el ataque al crucero U.S.-Cole en Adén (2000) y el ataque al World Trade Center de Nueva York (2001).
Es a partir de esos años cuando la figura de ese hombre se eclipsa, desaparece al otro lado de una densa bruma que nadie sabe a qué lado queda del río, si de aquel o de este, si de una ribera o de otra, si del lado de la muerte o del lado de la vida.
No hay más que ver las últimas fotos atribuidas a ese señor, que lo mismo podría ser Bin Laden que cualquier monje del integrismo islámico, que parece que el Polo Norte estuviese deshaciéndose en sus ropas.
Todo el mundo ha contribuido a la creación de esa figura, de ese mito, además sin tener en cuenta, sin haber juzgado al personaje en sí, en un palabra sin conocerle, algo muy peligroso, por otra parte, según van desarrollándose las cosas en el mundo, en el Gran Mundo Público de hoy en día. Pero a quién le corresponde la mayor responsabilidad es a los "americanos". Hay que tener cuidado con el hombre del Oeste y si no, no hay más que fijarse en la cantidad de desaguisados que ha ido fabricando por el mundo, no sólo de personas (Sadam Husseín), Bin Laden, Gurú Rahnesh), como de países y lugares (El Golfo Pérsico, Yugoslavia, Irak, Afganistán) y la forma que tiene de volver a casa con sus barcos. Se le oye pasar por ahí, por las cercanías del Océano Atlántico, mientras canta sus viejas canciones de guerra y dice que se ha gastado mucho dinero y que acaso no lo haría otra vez, con lo más granado de sus oficiales vestidos con el oscuro hábito de alguna oren religiosa sobre la cubierta de sus barcos, acaso que le piden perdón al mundo, pero sin recibirlo, ya que esa clase de actos no se perdonan, países pobres o en vías de desarrollo que no hicieron nada y que nada tiene que decir. Y, al final, en su país, en su casa, su mujer que le dice si se ha portado como un hombre. ¡Que se les oye desde aquí!
Solo terminar la redacción del foro con la figura del principio, el señor Osama Bin Laden, ¿está vivo o está muerto? Parece tal cual flotando en la atmósfera de las ondas, una burbuja de información que oscila por el aire entre las nubes sin encontrar lugar para posarse.
Eso no debería suceder muchas veces más.
Juan Manuel Hernansanz
Escritor
Membibre. Segovia.2011


Toda persona que mata no tiene mi respeto, hay otros muchos medios, lo difícil es intentarlo sin violencia.
Si fue el gobierno estadounidense el que entrenó a Bin Laden para ser un terrorista, ademas Bush era compadre de Bin Laden, al ocurrir el atentado del 9/11 Se dice que Bush le dijo que se escondiera porque lo irían a buscar.
Ahora que el mundo estaba en contra de el pues si.
Ya que el que mata sin piedad no tiene el respeto de nadie, solo de aquellos con los que planea las masacres o los de su misma condición.
Mira, ya ha pasado a la otra orilla, con el premiso de Sabek, ¡qué barbaridad!, menos mal que ha sucedido en primavera, ¡pobrecillo, con el frío que tenía!
¡Qué perros, dios, qué perros han salido de su cubil, han recorrido kilómetros y kilómetros para pillar ¿a quién?, ¿qué iban buscando?, ¿cómo se puede asistir impune a espectáculo semejante?
Ni una sola posibilidad, nada, sin palabra, sin juicio previo, ¡sin juicio!. Le han cogido y le han colgado de un árbol, como en la mejor tradición del Western. ¡Qué bestialidad verdad?
Pero no te lo pierdas porque puede ser que el señor Laden siga vivo.
Post Scriptum: Sí, es verdead, la violencia no vale y el terrorismo queda también descalificado. Eso siempre fue un problema a la hora de luchar por las propias ideas, sean políticas o religiosas, sobre todo cuando se hace en solitario, como Bien Laden.
Hay que respetar las formas, el juego político.
Sin embargo, ahora, después de la muerte de ese señor, las cosas se enrarecen mucho más y podría pensarse que nadie en el mundo puede estar seguro de su vida.
Si hay que respetar las formas respetemos también el juego de la justicia. Además ahí se ha creado un "peligroso antecedente" que será recordado y utilizado en uno y otro sentido y en lugares diferentes del planeta. ¿Qué habrá ganado la Justicia con ello? Es necesario escuchar la palabra del reo, saber si hay atenuantes para su culpa, en otras palabras ahí siempre fue necesario un juicio, un juez,unos testigos y unas pruebas.
¿Acaso fueron siempre así las cosa entre las gentes del mundo?, ¿acaso es la primera vez que las gentes andan por el mundo?