Los textos añadidos a esta sección emulan las tradicionales Cartas al director de los medios de prensa papel. Es imprescindible incluir en el e-mail, el nombre, los dos apellidos, y la ciudad o municipio desde donde se remite el correo. LA FLECHA se reserva el derecho de publicar tales documentos, así como de resumirlos o extractarlos. No se dará información sobre los emails recibidos.
emailslectores@laflecha.netilecta dama y amada musa, Obamo:
Si estoy a tu lado, si vivo contigo (si duermo a tu vera), podré disponer de los tres elementos de esa tríada: salud, felicidad y paz.
Quedas disculpada. Comprendo que, en ese concreto y preciso "cronotopos", la casualidad y la causalidad se unieran, fundieran e hicieran de las suyas (deshaciendo de las nuestras). Entiendo que las circunstancias que rodearon el estado de cosas que describes, tu hija enviando un SMS a tu hermana desde tu móvil y que esto coincidiera en el tiempo con la recepción del mío, te revolucionaran (y te pusieran nerviosa, como poco). Cuando algo se nos escapa de las manos, dejamos de controlar la situación. Y puede acaecer cualquier cosa (que, por lo regular o con frecuencia, calificamos de mala).
No necesitas gafas (creo). Pero en este correo, como que me llamo Blas, repetiré el yerro, evidente, para ver si esta vez lo cazas.
Discrepo. Disiento. No fue en balde el paseo, porque lo hice contigo. Aunque tú estuvieras donde sueles y servidor donde acostumbra, a cuatrocientos kilómetros de distancia, puedes estar segura de que el menda callejeó, yendo agarrado a uno de tus brazos.
Idem; excepto por lo que recoge el siguiente párrafo.
Nada te dije de tu "reciproco" (porque así lo trenzaste, sin tilde) pero no puedo dejar pasar (por la sencilla razón de que cesaría ipso facto en mi cargo y aun condición de enmendador, quiero decir, dejaría de ser el corrector lingüístico por el que me tienes) de señalarte tu "traíga".
Para la próxima ocasión, considera la posibilidad de "mota de polvo" o "brizna de hierba".
No le deseo nada malo a ninguna persona, pero nadie puede prohibirme decir, escribir y pensar en voz alta o baja, activa, pasiva o neutra esto, que te deseo a cada instante y que esta noche me ocurrirá lo que has urdido tú (pero viceversa) o sea, tres cuartas partes de lo mismo que a ti.
Esa conexión (o cohesión, o coherencia) es evidente. Te mando (abajo) la décima de mañana, para que adviertas la coincidencia (¿serendipia?), porque la contiene.
Te mando otros ósculos, del mismo jaez, pero salidos de distante y distinto horno. Siéntelos, porque te los doy en todos y en cada uno de los poros de tu piel. Ahí, en esos, sí, también.
Te ama y vive ilusionado con vivir a tu vera muchas primaveras
Blas.
P. S. Seguro que esta vez no ha pasado inadvertida a tus ojos la falta de (la) tilde, el yerro.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios