Los textos añadidos a esta sección emulan las tradicionales Cartas al director de los medios de prensa papel. Es imprescindible incluir en el e-mail, el nombre, los dos apellidos, y la ciudad o municipio desde donde se remite el correo. LA FLECHA se reserva el derecho de publicar tales documentos, así como de resumirlos o extractarlos. No se dará información sobre los emails recibidos.
emailslectores@laflecha.netilecta dama y amada musa, Obamo:
Conforme iba leyendo tu relato, iba fantaseando, sin dejar de imaginar; primero, esto; más tarde, eso; y, para acabar, aquello... Soy un gran imaginador (mutatis mutandis, como Salvador Dalí pasaba por ser el gran masturbador) diletante. Sí, desde el principio, me he visto dentro del último vagón del tranvía, situado a tu vera, detrás de ti, rodeando por delante tu cintura con mis brazos; luego he imaginado que no llevabas sostén y sí una camiseta holgada (era verano, que conste en acta) y no olvides poner ahora de tu cosecha o parte y... seguir fantaseando por tu cuenta y riesgo.
¡Qué vas a ser gafe, Olga Belén Amelia! ¿No sabes que acarrear tales prejuicios, creer en supersticiones, da mala suerte?
Aparece, aparece; y dame pronto la buena nueva de que ya podemos ir preparando nuestras nupcias.
A ver si contesto en este también al otro, que aún me queda media hora larga de uso.
¿"Húmedad"? Habrás leído y escrito un montón de veces húmedo/a, pero ¿"húmedad"?
Deseo y espero que hayas salido abrigada a la calle y que hayas podido limpiar el virus intruso con la ayuda de un "antital". A mi amigo Jota Eme le ocurrió lo propio por meterse en páginas sicalípticas (no quiero decir con ello que haya sido tu caso, ¿eh?, que conste). Además, ver pornografía, siendo uno (o una) mayor de edad, no es ningún delito (quiero decir, que ver cómo otros mayores de edad se lo montan no es una acción que lleve aparejada pena, aunque la dé). El menda, verbigracia, lo hace en ciertas ocasiones, tras haber coronado o cumplido con las diarias y diversas labores (auto)impuestas.
Ten mucho cuidado con "antológia" (más tarde, repites el mismo error; espero que sólo sea una argucia tuya para que te corrija -igual te peta la "disciplina inglesa"-; no soy ni sádico ni masoquista; eso sí, contigo, me propongo ser además de tolerante y solidario, hedonista, dicharachero, chistoso, y extensa, inmensa e intensamente feliz).
Abundo o coincido contigo en todo el párrafo. Se lo hice saber. Le di alternativas al "gerundio" que obra en el susodicho título, pero yo sólo le sugiero; no le impongo (cuando le corrijo). Ella decidió seguir adelante con el mentado. Respeté su decisión.
Celebro lo que le ha acaecido a tu amiga (y, sobre todo, que la tengas, porque, como tantas veces acude a mi boca y rememoro, es una verdad como un templo ese dicho que airea que "quien tiene un amigo tiene un tesoro").
No soy un experto en la red de redes. Sé de Internet poco, lo imprescindible (me basta con tener ideas sobre las que urdir y probar que son mías, que fue servidor quien las pergeñó y trenzó), pero, por si las moscas (que, en verano, desde luego, cargan y cansan, o sea, molestan, un montón), prefiero tenerlo todo atado, muy bien atado (cuanto mejor atado lo tenga, tengas y tengamos todo, más dificultades hallará el o la que quiera deshacer los nudos que has, he o hemos hecho juntos, al alimón). Cuantas más constataciones tengamos de los hechos, mucho mejor.
Varios de los últimos mensajes (cinco décimas, al menos) que he enviado desde mi dirección de Yahoo a las de Tudela no han llegado. Y a mí, cuando las teselas no me cuadran en el mosaico, me da por pronunciar dos vocablos (entre los consabidos signos de admiración o exclamación), lagarto (bis) o malo. Así que voy a darle trabajo (aunque, acaso, de paso, también me lo dé a mí mismo) al intruso de facto (en el supuesto de que así sea) o al que desee entrar en mis direcciones o dominios, con el objeto de hacer y deshacer a su antojo.
Me gustaría agitarte con arte (y que tú me agitaras a mí del mismo modo, con arte, antes, mientras o después de que yo te agitara a ti). No tendré solución (me temo) hasta que no me suministres o provoques un empacho de orgasmos.
Gmail tiene muchas cosas que se me escapan. Ya me enseñarás, cuando accedas y aprendas, que eres más lista que el hambre.
A ver, cariño, a ver; me parece que te has quedado a medio camino. Deberías haber escrito antología o antológica, pero no el palabro que has urdido y ha resultado, "antológia".
Mándame (bueno, mejor, dame) de los dos, besos y abrazos apretados, que son los que nos dimos otrora y son, otrosí, los que más me gustan. Siente los que te mando y doy con el alma entera, pletórica, desde que tengo la esperanza de que, más pronto que tarde, serás mi esposa (que ya lo eres en potencia, aunque aún no, está claro, en acto).
Y termino aquí, que soy, como casi siempre, el último en dejar de hacer clic con el ratón, de teclear y salir.
Te ama (y manda abrazos y besos y versos y…)
Blas.
(Continuará.)
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios