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emailslectores@laflecha.netcogiendo un par de besos
que guardaba en su cajita,
los llevó al pueblo vecino
para darlos a su tía…
Pues la niña, y es normal,
sigue estando agradecida,
y con besos corresponde
al regalo que en su día
le obsequió como recuerdo
el cariño de su tía…
Los papás, preocupados,
al igual que su familia,
echan mano de los guardias,
y bomberos, policía,
y de gentes voluntarias
que se suman a la lista…
Todos llevan la intención
de encontrar hoy a la niña…
Y rastrean las montañas
desde abajo y desde arriba;
y controlan carreteras,
y caminos y autovías;
y repasan los zarzales
con sus ramas retorcidas;
y hasta meten en el bosque
de pinares y de encinas…
Ponen todo de su parte
pero nada conseguían…
Y las gentes desesperan
y la dan por ya perdida
a esa niña que ha de estar
medio muerta o malherida;
aunque muchos otros piensan
que podría estar dormida…
Y hay algunos que recuerdan
que esta joven, siendo niña,
en el bosque, medio muerta,
se pasó más de tres días…
Y la perra de su casa
se le acerca y la acaricia,
y le da calor al cuerpo
y la niña resucita…
Se ha salvado nuestra nena
por su amiga, la perrita.
¿Y por qué no la traemos?,
varias voces repetían…
Y se van a por la perra
que gruñía en su casita…
Y la perra, al verse suelta,
ya es tan grande su alegría,
que saltaba por los campos
como lo hacen las ardillas…
Y la perra, por su olfato,
a un lugar se dirigía;
iba al pueblo más cercano
y a la casa en que vivía
esa tía del regalo
con su niña, ya dormida…
(Continuará mañana.)
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