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Mi pequeña granja (II)

02 Jul 2009 | por: Jesús Arteaga Romero
N

o era cosa de negocios;

pues tener dos parejitas

era cosa de capricho,

por si un día apetecía

ingerirse un pato asado

o un huevito de patita

con su cáscara verdosa

y dos yemas amarillas…

Y la abuela se sonríe

destapando la cajita,

pues le vienen mil recuerdos

de la granja que tenía.

Los faisanes, sólo un par,

adornaban la granjita

contorneando con su cola

y encogiendo sus alitas

simulaban paseíllos

de las plazas más taurinas,

como aquel Paco Camino

que sus pasos dirigía

al compás de las orquestas

sobre arenas movedizas…

Esto sí que es un faisán,

¡cuántas veces repetía

recordando la elegancia

cuando el macho presumía

y ofrecía sus amores

a su esposa, tan sumisa,

convencida por "su hombre",

totalmente seducida...!

Y la anciana se nos ríe

refrescando su carita

con caricias de los vientos

que terminan en su esquina…

Y también con su cerdito

maravillas ella hacía;

le seguía al regadío

imitando a su perrita;

recogía las patatas,

las acelgas, las endivias,

los melones y tomates

y aun incluso hasta las guindas

que, maduras y pasadas,

a la tierra se caían…

Un cerdito "diez" en todo,

de presencia y gran valía.

Y la abuela le regala

al cerdito una sonrisa

que ella cree, ya de anciana,

que él muy bien la merecía.

Y me quedan las palomas…

¡Ay, mis pobres palomitas…!

No les falta trigo ni hiero

ni los granos de negrita…


Comentarios
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Editar | Borrar | #1 | 05 Jul 2009, 16:31
maricarmen de cordoba Spain

sinceramente,no se si es poema lo que he leido un cuento de niños , no se, pero el hecho de colgarlo a los comentario de quien sabe , le doy las gracia y la enhorabuena por tener el valor.

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