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emailslectores@laflecha.netran pajas que cayeron
del pesebre en que comían
un caballo relinchando
y una vaca que mugía
para dar la Bienvenida
a este Niño que venía
por mandato de su Padre,
para ser nuestro Mesías…
Y los hombres nada saben
de Jesús, que es nuestro Guía;
mas la vaca sí lo sabe
y por eso ella mugía
anunciando a todo el mundo
que ha llegado ya el Mesías
que esperaban don Moisés
y el Profeta don Elías…
Lo que no saben los hombres,
sí lo sabe la vaquita…
Y lo sabe hasta el caballo
y por eso nos relincha
anunciando a los pastores
que ya está en una cuevita
el que tanto predicaron
Ezequiel y compañía…
Y el caballo, muy contento,
su misión da por cumplida.
Los pastores se le acercan
con corderos y cabritas,
regalando al Niño Dios
el amor de sus caricias,
inflamados de ternura
ante el Hijo de María,
recostado en un pesebre
y cubierto con pajitas…
Y allí estaba Don José,
pero a nadie conocía;
él callaba, como siempre,
pero todo bien lo oía…
Lo que dicen de su hijo,
que aquí viene de Mesías,
es lección de especialistas,
y José nada entendía…
Y hasta incluso la Señora ,
que es su mami, la María ,
asombrada por todo esto
que ante ella sucedía,
se quedaba a cuatro velas
y en su mente no cabía
que elegida fuera Ella
como Madre de un Mesías
que nos nace en un portal
donde nadie allí vivía,
para dar calor y fuego
al que frío sí tendría…
(Continuará mañana.)
Jesús Arteaga Romero
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