La Generalitat de Cataluña puso en práctica durante las elecciones
del 16 de noviembre de 2003, aunque de modo anecdótico más bien, el
voto electrónico. Según las encuestas de última hora la experiencia
del voto electrónico ha sido todo un éxito, aduciendo "una
alta participación en las tres pruebas piloto con voto
electrónico" cuyos resultados "se han valorado muy
positivamente en sus tres modalidades". Lo cierto es que todos
seguimos prefiriendo a la hora de votar, sea donde sea,
desplazarnos hacia nuestra mesa, depositar nuestra papeleta
asegurándonos de que entra perfectamente por la ranura y se
deposita justo encima de los demás votos, sonriendo a quien nos
entrega amablemente nuestro carné. Satisfechos por comprobar que
todo ha ido en orden, saludamos a nuestros conocidos si los hay, o
nos marchamos tan tranquilamente a casa esperando saber si nuestro
partido ha salido ganador o no.
na de las iniciativas puestas en práctica ha sido
"Demotek", impulsado
por el Gobierno vasco y que consiste en añadir un lector por
ultravioletas a la urna. La papeleta del voto está plegada y además
no tiene sobre; lo que sí posee es un código impreso con tinta
especial. Así, se une la interfaz de usuario tradicional con el
recuento y la transmisión electrónicos. Toda una experiencia que ya
tuvieron oportunidad de probar en el País Vasco no hace mucho
tiempo y que pusieron a disposición de las administraciones, entre
ellas la Catalana. Las cinco localidades afortunadas en probar el
voto electrónico Demotek (después de votar por el sistema
convencional, por supuesto) han sido Canyelles (Barcelona), Creixel
(Tarragona), La Fatarella (Tarragona), Llers (Girona) y Torres de
Segre (Lleida). Esta experiencia ha sido realizada por un 33,59% de
los electores en Canyelles, un 46,39% en Torres de Segre, un 51,62%
en Llers, un 49,70% en Creixell y más de un 60% en La Fatarella,
con lo cual podría decirse que Demotek ha resultado todo un éxito
de votación, ya que entre todas las localidades el porcentaje de
voto medio ha rozado el 50%.
Los otros dos sistemas utilizados han sido de votación informatizada, uno de ellos mediante papeleta electrónica, que se ha seguido con participaciones entre el 33,67% de Canyelles hasta el 57,99% de Llers. La tercera experiencia no religiosa era el voto por internet que permitía a 23.234 electores residentes en México, Argentina, Chile, Estados Unidos y Bélgica, poder ejercer su derecho al voto. Y así lo han hecho, aunque de una forma muy comedida, ya que han sido 730 quienes han participado en esta prueba piloto, es decir un 3,14% del censo posible. Muy mejorable.
De todos modos hay que resaltar que esta aventurilla calificada como prueba piloto del voto electrónico abre las puertas para unas elecciones futuras (muy futuras, oiga) en las que, quién sabe, el porcentaje de voto aumentaría de forma escandalosa y no remitiendo como lo hacen las actuales; la abstinencia se reduciría debido a la comodidad de poder votar desde casa por ejemplo, y los resultados se sabrían casi instantáneamente, dado que el conteo electrónico se reduciría a minutos.
Las aplicaciones de este voto electrónico son muchas, unas más loables que otras eso está claro, pero una vez más nos damos cuenta de que la tecnología está al alcance de nuestra mano, y solo tenemos que abrir los ojos y tener fe en ella, para que esta nos corresponda, aunque pensemos que esto no dejar de ser una utopía en la sociedad actual.
Está claro que el voto electrónico ya es posible tecnológicamente, pero no culturalmente. Para esto, habrá que esperar unos cuantos decenios más cuando la sociedad al completo esté preparada para ello... ¿o quizá no?
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