El presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, sigue profundamente involucrado en las decisiones de la empresa, pese a que renunció al control diario de las operaciones, han señalado ejecutivos de la firma.
cupada por la prolongada recesión y la reducción del gasto de los consumidores que enfrenta Apple, la empresa no ha sido capaz de acallar las dudas que rodean al futuro de su carismático presidente ejecutivo, que está de baja por enfermedad y no ha aparecido en público desde hace más de un mes.
Jobs, co fundador de Apple, tiene el mérito de haberla transformado en una fuerza arrolladora del consumo, anunció en enero que tomaría una baja de cinco meses, por lo que traspasó las riendas de la empresa, debido -según dijo- que sus problemas de salud eran "más complejos" de lo que pensó originalmente.
"Nada ha cambiado" desde el anuncio, señala el director Arthur Levinson en respuesta a las preguntas de los accionistas en la sede central de la firma en Cupertino, California.
Los accionistas se unieron el miércoles, durante la reunión anual, en un coro de "Feliz cumpleaños" para Jobs, que el martes cumplió 54 años. Jobs estuvo ausente en la reunión.
En 2004, Jobs fue tratado por un raro tipo de cáncer de páncreas. Apareció demacrado en un evento de Apple en junio del 2008, lo que generó especulaciones de que su cáncer había vuelto.
La empresa no acalló completamente esas especulaciones.
La desaceleración económica mundial ha frenado el gasto de los consumidores, y la selección de ordenadores Macintosh, iPhones e iPods empiezan a sentir las consecuencias. Los analistas dicen que la empresa necesita lanzar un nuevo producto éxito de ventas para que le ayude a impulsar el crecimiento.
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