ay una gran expectación ante la posibilidad de que Apple lance a principios del mes que viene una versión 3G de su popular teléfono, que transmitiría datos más deprisa que la versión original, popular por sus prestaciones de navegación por Internet y su pantalla táctil.
"En Francia seguirá siendo un contrato exclusivo", dijo Pellissier en la Cumbre Mundial de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de Reuters, que se celebra estos días en París.
El directivo no quiso hacer comentarios sobre cuándo se lanzaría el iPhone de 3G o si se sustituirían los polémicos contratos que negoció Apple con las operadoras para la primera versión, y en los que las telefónicas compartían sus beneficios con el fabricante.
De acuerdo al modelo de negocio más común en Europa, las operadoras móviles compran los dispositivos a los fabricantes y se los subvencionan a los consumidores, que firman contratos de servicio con las telefónicas.
La primera versión del iPhone se vendió sobre todo a través de contratos nacionales de exclusividad con operadoras como AT&T, la O2 de Telefónica o T-Mobile, propiedad de Deutsche Telekom. La compra del aparato incluía un caro contrato con el operador.
Sin embargo, ese modelo de negocio cambiará en muchos países con el lanzamiento de la nueva versión después de que una serie de operadoras y consumidores, especialmente fuera de Estados Unidos, expresaran sus objeciones a los términos restrictivos.
Por ejemplo, hasta ahora Deutsche Telekom vendía el teléfono en Austria de forma exclusiva. Pero la semana pasada Orange, la división de móviles de France Telecom, anunció que también lo vendería allí.
Sin embargo, el consejero delegado de T-Mobile, Hamid Akhavan, dijo el martes en la cumbre de Reuters que su empresa conservaría la exclusiva en Alemania.
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