Si antes, para muchos, la calidad del servicio,
el aroma, la tradición o el sabor de los alimentos eran motivos
indispensables para elegir un sitio donde desayunar o ir a tomar
café, ahora la único importante es si tiene acceso a
internet.
l Starbucks localizado frente a la Universidad Iberoamericana se ha convertido en una extensión del campus universitario. Grupos de amigos se reúnen, platican, toman café y hacen sus tareas sin necesidad de moverse a la biblioteca o al centro de cómputo. El sistema de red inalámbrica instalado en el lugar los mantiene conectados a internet todo el tiempo.
Sanborns es otro de los pioneros en el uso de internet sin cables, con la misma cuenta de correo electrónico de prodigy que los usuarios tienen en casa, pueden navegar gratis.
Por las mañanas, empresarios, profesionistas y estudiantes, entre otros, acuden aquí a desayunar mientras revisan y contestan sus correos, leen los periódicos en línea, juegan o adelantan las tareas de la escuela y la oficina.
Juan Carlos, un joven contador que trabaja por su cuenta se ha convertido en cliente asiduo del Sanborn´s de Plaza Altavista.
"Me gusta venir a trabajar aquí porque a veces en mi casa, que también es mi oficina, no me puedo concentrar, siempre hay algo que me distrae. Aquí, además de terminar mis pendientes, también me tomo un cafecito, como y, a veces, hasta me doy mis tacos de ojo. Lo único que no me gusta mucho es que casi siempre estoy solo", afirma.
Pamela Hernández acostumbra a salir de su oficina y llevarse su computadora portátil al lugar que encuentra más cercano.
"Cuando me siento muy saturada me voy al Starbucks de la Condesa y ahí me pongo a solucionar mis pendientes. Mando los correos que necesito y con el messenger estoy conectada todo el tiempo con mi oficina. En realidad no tengo que estar físicamente todo el día para poder sacar mi chamba. Aunque claro, sí tengo que hacer acto de presencia", dice.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es otro sitio en el que abundan los cibernautas inalámbricos, aunque en la terminal aérea el servicio lo ofrece Telmex, las salas VIP de las aerolíneas tienen sus propias redes de acceso para consentir a sus clientes mientras esperan su vuelo.
Ahí tranquilamente pueden recibir y enviar correos electrónicos y revisar páginas de internet; sin embargo, tienen algunos accesos restringidos, como páginas tres equis y, en algunos casos, el servicio de mensajería.
En todos estos sitios, el único requisito es poseer una computadora portátil que cuente con las especificaciones técnicas para la conexión como sistema operativo Windows XP, MacOS X o superior y Linux, además de una tarjeta de acceso inalámbrico y el soporte del protocolo cifrado WPA (Wi-Fi Protected Acces).
La red en las universidades
Las universidades, tanto públicas como privadas, también son lugares en que los jóvenes aprovechan la tecnología.
Aderak Quintana, estudiante de posgrado en la UNAM, pasa la mayor parte del día buscado información y escribiendo su tesis; sin embargo, ya no tiene que hacer las tormentosas filas para alcanzar un lugar en la sala de cómputo de la Facultad de Filosofía y Letras ni pasar horas encerrado en un cubículo soportando el calor.
"Con la lap top es más fácil. Sólo busco un sitio en el que me sienta cómodo para escribir. Casi siempre me voy a las islas. Ahí me acomodo debajo de los árboles con mis libros y hago mis pendientes. Si necesito más información puedo navegar sin ningún problema, incluso desde ahí puedo mandar mis escritos a mi asesor, contesto mis correos y estoy en contacto con mis amigos, sin ningún problema", dice.
En la ciudad es difícil encontrar una universidad sin conexión a internet. En la UNAM es un trámite muy sencillo que inicia con el registro a la Red Inalámbrica Universitaria (RIU) y concluye con una visita a la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico, para recoger la clave de acceso.
Alumnos, investigadores y académicos pueden solicitar el acceso que tiene cobertura en las escuelas, facultades, institutos y centros de investigación, bibliotecas, recintos culturales y otras áreas de reunión como las islas (entre Rectoría y la Torre II de Humanidades)y la alberca olímpica, entre otras.
"¿Y en un espacio tan abierto no tienes miedo de que alguien te robe la computadora?", le preguntamos a Aderak. "No, porque no soy el único, si te fijas hay muchas personas que también traen su máquina, pero como en cualquier otro lugar tienes que estar pendiente y evitar los descuidos".
El Instituto Politécnico Nacional, las universidades Anáhuac e Iberoamericana, El Colegio de México y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), por citar algunos centros educativos, también cuentan con este sistema de forma gratuita.
María Cruz, estudiante de la Universidad de la Comunicación, considera que la computadora es herramienta indispensable para sus estudios.
"Casi todos mis compañeros traen su lap top. La mayoría las usan para escribir. Por ejemplo, si te dejan un trabajo en equipo, a veces es difícil reunirte después de las clases, así que aprovechamos las horas libres para bajar información, hacer consultas y adelantar los materiales", comenta.
"Además, en la universidad nos permiten conectarnos a internet durante las clases, lo cual nos ayuda a retroalimentarlos o como complemento a lo que nos dice el profesor. Aunque muchos nos conectamos para chatear con los amigos que están en otros salones", dice María entre risas.
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