Si os hablo de un juego en el que controlamos a un caballero montado en un animal que parece un gran avestruz volador sólo se puede tratar de Joust (aunque se nos pueda pasar por la cabeza referencias a los futuros Chocobos). Si veis la portada del juego podría pensarse que el caballero que monta al gran pájaro es un gran tipo y que los gráficos son la leche. Pues no. Recordad que estamos en juegos clásicos que no deberían caer en el olvido, y que en esta sección los pixeles son como puños, grandes, enormes, gigantescos. Como pasa con todos los juegos de los 80, no debéis dejaros influir por la grandiosa imagen de la portada en la que el avestruz volador viene directo a nosotros con la boca abierta.
oust, aunque no destaque por su material gráfico, fue una clara influencia para juegos posteriores. Hay que tener en cuenta que Joust vio la luz en 1982 y ser un pionero en el ocio electrónico es importante a la par que difícil.
La dinámica de Joust es muy sencilla y su manejo también lo es. Tomaremos el control de un pájaro gigante que es montado un caballero y tendremos que batirnos en duelo con otros caballeros para robar los huevos de sus aves. La forma de derrotarles es cayéndoles encima, un golpe en la cabeza y quedarán eliminados. Por consiguiente, si a nosotros nos dan en la cabeza, ya sea, por ejemplo, cayéndonos encima, estaremos eliminados.
Los elementos en la pantalla son pocos y con un papel fundamental: plataformas para no caernos. Si bien nuestro pájaro vuela, también es interesante tomar tierra de vez en cuando. Para volar tenemos que darle continuamente a un botón y sino el dedo se nos dormiría de tanto trajín. Como pasó en juegos posteriores a los que influenció, como Mario Bros, los bordes de la pantalla están vacíos y si los cruzamos aparecemos por el otro lado. La dificultad de los niveles de Joust reside en tres aspectos fundamentales: 1. El número de enemigos en la pantalla, que según pasan los niveles irán apareciendo más y más. 2. La colocación de las plataformas, a veces con poco espacio entre sí o dificultando la maniobrabilidad. 3. El material de las plataformas, que no siempre es tierra en la que podamos aparecer, sino que a veces es pura lava volcánica en la que moriremos casi con sólo mirarla.
Una vez eras el último caballero superviviente en la pantalla se subía de nivel en Joust, es decir, se subía la dificultad. Cada cierto número de pantallas había fases bonus (algo que se ha perdido en los juegos actuales pero que tendría que volver, desde mi punto de vista) donde estaba todo lleno de huevos que daban puntos. El problema viene cuando en las últimas fases bonus, los huevos que no conseguías coger en cierto tiempo eclosionaban y salían una especie de tijeras aladas que iban en tu busca. Eran enemigos invencibles y que no se iban de una fase a otra. Es decir, cuando se juntaban un par de ellas en la pantalla estabas más muerto que vivo.
En algunos niveles de Joust, se comenzaba solamente con huevos en la pantalla (como en los bonus) pero eclosionaban más rápido y salían los caballeros enemigos como nosotros que deberíamos derrotar. Si nos dábamos prisa al principio y seguíamos la buena dinámica podríamos ser capaces de mermar mucho al contrario.
La versión que yo jugué de Joust fue en mi queridísima Atari 7800 por los años 1989. El juego salió en 1982 para Arcade, las típicas máquinas recreativas de los salones de juego, y rápidamente saltó a muchas plataformas de la época. Como con los grandes títulos, los clones le salían hasta debajo de las piedras pero no le quitaban el protagonismo del original.
Una de las características más divertidas de Joust era su modo cooperativo para dos jugadores. Tú y un amigo podríais jugar en la misma pantalla para luchar juntos contra los demás caballeros. ¡Pero cuidado! Más divertido es cuando entre vosotros también podéis mataros. Pasaba a menudo, más de lo que nos hubiera gustado a mí y a mis amigos, que sin querer íbamos a parar a la cabeza del otro, con lo que un ligero puff nos demostraba que acabábamos de terminar con la vida de nuestro compañero.
Joust forma parte del Libro Guiness de los Records al ostentar la posición número 69 en la categoría de Juegos Arcades con más impacto técnico, creativo y cultural. Pero ahí no quedan las curiosidades que nos ofrece este título. Otros juegos mucho más actuales con renombre internacional han dado su pequeño tributo a Joust, como Mortal Kombat 3 y la última expansión de World of Warcraft: Cataclysm.
Actualmente, si queréis jugarlo porque os ha entrado el gusanillo, no es necesario que vayáis a un salón recreativo ochentero o compréis una clásica Atari. En la tienda de Xbox 360 y PS3 respectivamente encontraréis la versión original de Joust, con esos gráficos intachables llenos de diversión, alegría, competitividad y buenos recuerdos.
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