Algunos jugadores online llegan a pagar dinero real por bienes virtuales de juegos que les hubiera costado horas de juego. Otros venden sus perfiles, bienes o excedentes a otros jugadores cuando dejan de jugar. Este mercadeo ocurre a escala internacional.
ero ahora, la realidad económica vuelve a salir a relucir incluso en los juegos online. Mientras que los jugadores de países más ricos se gastan cientos de dólares para obtener mejores posiciones en el juego (o para escaquearse de las partes más tediosas), algunos trabajadores de países pobres han decidido jugar a contrarreloj para obtener bienes virtuales que les hagan ganar dinero de verdad.
Estos "productores de divisas" venden sus bienes virtuales a compañías que revenden estos objetos a aquellos jugadores que puedan permitirse estos servicios. Por ejemplo, el empresario ruso Valery Markarov paga a sus empleados en Rusia un salario base de unos 100 USD y vende a Internet Gaming Entertainment (IGE), el mayor vendedor de bienes virtuales. Los trabajadores pueden aumentar ese sueldo en función de su productividad alcanzando incluso los 500 USD. Una cifra realmente apetitiva en Rusia.
Aunque también algunos jugadores hacen dinero en países más desarrollados. En abril, el escritor Julian Divell ganó 3.917 USD vendiendo "ciberbienes" de Ultima Online.
Mientras que la compra-venta de vienes se basa en el trabajo y requiere un determinado nivel de conocimientos y habilidades, otros métodos para conseguir dinero recaen más en la espera y la repetición en la ejecución de distintas actividades. Se pueden conseguir beneficios de dos formas. Según Alexander Macrix, CEO de Themis Group, "un método es trabajar. El otro es encontrar fallos que permitan producir bienes a precios mucho más baratos." Y es que algunos jugadores utilizan bots para que procesen sus tácticas de aumentar las reservas de dinero.
No todo vale
La automatización es considerada como trampa y no es bien recibida. El CEO de IGE, Brock Pierce, dijo que la compañía corta sus relaciones con los suministradores cuyos volúmenes sumamente elevados impliquen el uso de bots. Esto nos deja con el otro método: el trabajo barato.
Pierce sabe de otras compañías que emplean a jugadores en el modelo "sueldo-por-juego", incluyendo una en China y otra en Singapur. Pero cientos de otras de estas regiones suministran bienes a IGE, desde usuarios individuales a grupos organizados informalmente.
Mientras tanto, al mismo tiempo que muchos jugadores occidentales admiten comprar dinero virtual y otros bienes a IGE o en sitios de subastas como e-Bay, otros no están nada contentos con que otras personas que supuestamente "juegan" en realidad estén trabajando para ganarse la vida.
"No comparten, usan ventajas injustas para hacer dinero, no dejan que otros jugadores puedan hacer esas mismas cosas y son poco comunicativos con el resto. Si alguna vez contestan, lo hacen en inglés o japonés con fallos gramaticales, se ve que no son nativos." dijo Jason Lum, un consultor de integración de sistemas de Hawai y jugador de Final Fantasy XI. Lum dijo que no le importaba que la gente comprara o vendiera dinero virtual pero que tiene problemas con las formas de jugar de los trabajadores a jornada completa que juegan al título.
Un trabajo popular aunque no bien visto
Sin embargo, estas estrategias tienen un coste en el juego. John Murphy, otro jugador de Final Fantasy XI, dijo que algunos usuarios impiden a estos cultivadores del dinero virtual que recojan dinero. Se forman bandas y algunos personajes son atacados hasta que mueren. Esto no ha detenido a los trabajadores.
Pierce, de IGE, dijo que el número de proveedores está creciendo constantemente. Markarov coincide en que los empleados son fáciles de encontrar. "Tengo mucha gente que quiere trabajar para mí," dijo. "Ahora planeo contratar a más gente."
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