El Parlamento Europeo debatía este martes en Estrasburgo (al este de Francia) un polémico proyecto de ley sobre las patentes de programas informáticos, que divide a las pequeñas empresas del sector y los gigantes tecnológicos, y que debería ser votado el miércoles.
a norma se discute además cuando la Unión Europea (UE) y Microsoft mantienen una dura controversia tras la condena el año pasado al gigante estadounidense por abuso de posición dominante. Además de una multa millonaria se le impuso relevar aspectos de su programa Windows para permitir una competencia leal.Pero los eurodiputados no se ponen de acuerdo sobre cómo hallar el delicado equilibrio que otorgue protección legal para la innovación informática, sin establecer barreras que tengan el efecto contrario y fomenten el monopolio.
El proyecto de directiva, discutido desde hace cuatro años y que será sometido el miércoles a una crucial votación, ha originado que los grandes grupos teconológicos y las pequeñas compañías de informática lancen respectivas campañas de presión. Los grandes están a favor de un sistema de patentes que proteja no sólo a las innovaciones de un programa informático, sino también al programa en sí mismo. Las segundas desean que se permita la utilización del programa libremente. La perspectiva de patentes que lo cubran todo preocupa en particular a los defensores de los programas de 'código abierto', concebidos a partir del libre intercambio de ideas para desarrollar nuevo 'software'. Fuera del Europarlamento en Estrasurgo, manifestantes protestaban contra un proyecto de patente de amplias dimensiones. El informe del eurodiputado y ex primer ministro francés Michel Rocard sobre la directiva europea en la materia ataca a las patentes de programas informáticos, al señalar que "lo que es inmaterial no es técnico y no debe ser objeto de patente". Rocard pone de relieve la necesidad de defender el libre movimiento de ideas, el respeto por la competencia y la protección de las pequeñas firmas y los individuos ante las multinacionales. Sin embargo, el pasado 20 de junio, la Comisión de Asuntos Jurídicos del Europarlamento votó un proyecto que rechaza varias de las enmiendas introducidas por Rocard, y se acerca más a la posición de los Estados miembros de la UE, que habían ignorado las propuestas del eurodiputado socialista, dándole en parte la razón a los grandes grupos.Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
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