La percepción que en la actualidad el usuario tiene de un sistema operativo se funde indisoluble con el concepto de escritorio. La potencia de los sistemas operativos modernos se mide en gran medida por la potencia de su interface gráfica de control. La mejora de los interfaces gráficos y la popularización de sistemas como el MacOS y Windows han contribuido al olvido de la línea de comandos.
Erase una vez en un garaje...
Cuenta la leyenda que por eso nosotros estamos así y los americanos ha avanzado tanto, porque tienen garajes, esos lugares de fantasía donde nacen las ideas que revolucionan el mundo. En un garaje nació Apple, empresa pionera en el desarrollo de sistemas destinados al diseñadores gráficos, profesionales no acostumbrados a tratar con un ordenador.
Su idea de crear un sistema lo más accesible posible, un ordenador lo más alejando posible de la idea que se tenía de un ordenador se ha convertido con el tiempo en la clave del éxito de la implantación de la informática doméstica y profesional.
La revolución Windows
Por su lado, y mucho tiempo después de haber abandonado su garaje, Microsoft lanza Windows 95. Lejos del diseño y estilo del MacOS que cautivo a millones de diseñadores el escritorio de aquel Windows era más sobrio, sin embargo permitió que mucha gente que había mirado los ordenadores con recelo decidiera intentarlo de nuevo. El MS-DOS fue barrido de debajo de la alfombra y en cierta forma fue como si hubiéramos avanzado años tecnológicamente en pocos días, todo gracias a un simple lavado de cara.
Un nuevo comienzo
En los últimos años puede parecer que poco ha cambiado. Sin embargo Monad, la nueva y renovada línea de comandos de Longhorn construida ha imitación de los sistema Unix, se anuncia a bombo y platillo como una mejora necesaria y pendiente desde hacía tiempo. MacOS, en su décima versión, es también más Unix que nunca, incluso podemos ver asomar una línea de comandos antes impensable en un sistema tan cerrado y que deja un poco descolocados a usuarios de Apple de toda la vida. En los últimos años Linux ha hecho sus deberes.
El escritorio de Linux se basa en X Window. X Window es el servidor gráfico que se encarga de la compatibilidad con tarjetas y monitores y sobre el se ejecutan los entornos de escritorio. Esta separación proporciona una flexibilidad que los entornos cerrados como Windows solo pueden conseguir a base de extender las funcionalidades del escritorio con programas que consumen recursos.
Existen multitud de entornos de escritorio gracias a la arquitectura de desarrollo basada en la interface gráfica que provee Xfree86 y las diferentes propuestas de los desarrolladores. Linux no impone ningún entorno gráfico. Hablar de entornos de escritorio hoy por hoy en Linux es hablar sobretodo de entornos avanzados como Gnome, cuya versión 2.8 apareció la pasada semana y KDE, actualmente en su versión 3.3. Ambos proyectos se enmarcados dentro de la filosofía de código abierto. Pero es hablar también de posibilidades como por ejemplo IceWM, entornos de escritorio más simples que permite por ejemplo una alta eficacia en ordenadores menos potentes, o un ajuste más exacto para un sistema de Intranets o un usuario inexperto.
Lo que para algunos es una realidad desde hace mucho tiempo para otros puede ser el descubrimiento de un nuevo concepto de escritorio. Un concepto que forma parte de un sistema operativo más moderno y avanzado como es Linux. Una metáfora que más que nunca se amolda a la experiencia del usuario y no impone una única propuesta de aprendizaje forzado de interacción con la maquina. Un sistema de infinitas metáforas.

hola
hdvtfrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
l
le falta mas contenido, mas explicacion
pzz la vdd qe zii
le falta muzho0 hiztorial
jejej XD per0o pzz me aiiud0o
un poqo0 ezt0o q0on mi trabaj0o
jeje :P
es una mierda