La noticia ya es conocida. Más de 30 personas, incluyendo el supuesto agresor, murieron el lunes en un tiroteo en un campus universitario de los Estados Unidos. Y el triste in suceso acaecido en la Universidad Tecnológica de Virginia (Virginia Tech), ya está siendo explotado por inescrupulosos delincuentes informáticos, algo que ya no debería asombrarnos, aunque nunca dejaremos de aborrecer.
las pocas horas de la tragedia, ya
se divulgaba por Internet algún mensaje refiriéndose a un supuesto
video inédito del cruento tiroteo.
Un ejemplo concreto, un spam en portugués, muestra un enlace a un
falso video, que al descargarse, instala en nuestro PC un troyano
de la familia de los "Banload", el que a su vez descarga
una variante de Win32/Spy.Banker, malware que roba información del
usuario relacionada con sus cuentas bancarias.
La página HTML que muestra el enlace, contiene el siguiente
texto:
Aguarde... O video está sendo
carregado...
Para visualizar o video, aguarde carregar
e clique 'PLAY' ou 'EXECUTAR'.
Seu computador pode exibir Avisos de Segurança!
El script de dicha página, es
detectado como HTML/TrojanDownloader.Agent.NAB, y el archivo que es
descargado de allí, como Win32/TrojanDownloader.Banload.ZK.
Pero esto solo debe tomarse como un simple ejemplo. Lo importante
aquí, es no bajar la guardia, y siempre estar atentos a la
aparición de casos similares, seguramente con alguna otra clase de
malware, que, a no dudarlo, llegarán en las próximas horas o días a
nuestras casillas y programas de mensajería.
Además de esto, reportes del ISC (Internet Storm Center), advierten
sobre la proliferación de registros de dominios relacionados con la
Universidad de Virginia (al final, en "Más información",
damos los enlaces a las listas de algunos de ellos).
Seguramente muchas de esas páginas, serán utilizadas de buena fe,
por personas que pretenden ayudar a los familiares y amigos de las
víctimas. Pero desgraciadamente, la historia reciente no nos
permite dudar ni por un instante, que una gran parte de esos sitios
serán utilizados por autores de phishing para obtener ganancias
económicas con el dolor de las víctimas.
Casos concretos ya se han dado, cuando otras tragedias como el
huracán Katrina en 2005 o el tsunami de 2004, hicieron proliferar
muchos sitios falsos que supuestamente recibían donaciones para las
damnificados de Nueva Orleáns o de Asia respectivamente.
Por más bienintencionadas que parezcan algunas solicitudes de
donativos, debemos evitar hacer clic sobre los enlaces enviados, y
mucho menos dar información personal.
Y aunque seguramente nos duela admitirlo, el morbo por visualizar
supuestas imágenes inéditas de algún momento crucial del tiroteo,
puede convertirse en nuestro principal enemigo.
Reconocerlo, puede ser en algunos casos, lo único que nos impida
infectarnos, o que impida que nuestra identidad sea robada por
delincuentes que no solo lucrarán con la desgracia de otras
personas, sino también con nuestro propio dinero.
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