Casi dos tercios de las webs tienen algún problema de seguridad que las hace vulnerables a un posible ataque informático y más de la mitad de ellas tiene fallos relacionados con pérdidas de información y alteración de su contenido. Los ataques contra las aplicaciones web constituyeron más del 60% de los ataques registrados en Internet en 2009 y durante el primer semestre de 2010, se registraron más de 95.000 incidencias de este tipo en el mundo.
a detención de tres personas, efectuada por la Guardia Civil en el marco de la operación Pirulín, pertenecientes a un grupo de hackers que se dedicaban a atacar páginas web de entidades públicas y privadas o los daños sufridos por la página de la Consellería de Industria, el Ministerio de Vivienda o la página web de la Presidencia Española de la Unión Europea muestran que errores de programación, defectos en los servidores o una mala administración del mismo se han convertido en una amenaza informática común en nuestro país.
Marcos Saco, gerente del área de consultoría y tecnología de NextVision Ibérica, apunta que "los motivos que se ocultan detrás de este tipo de acciones son normalmente la diversión, la reivindicación política o incluso retos personales, sin embargo, cada vez son más frecuentes los ataques que no sólo buscan causar daño a la imagen de una empresa sino robar información, manipularla y propagar códigos maliciosos".
La seguridad como proceso En la actualidad, muchas organizaciones no dedican los suficientes recursos financieros y técnicos para asegurar sus aplicaciones web lo que hace que sus datos corporativos sean más vulnerables. Marcos Saco de NextVision Ibérica, considera necesario que las empresas y organizaciones evolucionen en su concepción sobre la seguridad de la información; deben dejar de verla como un producto y entenderla como un proceso, buscando la mejora continua de la seguridad de los datos y no tanto de las infraestructuras.
Desde NextVision se señala que comprobar la seguridad informática de cualquier aplicación web se ha convertido en una necesidad de las empresas y la mejor estrategia para garantizarla es someter los servicios y aplicaciones web a intentos de hacking ético de manera periódica. Esta técnica permite comprobar la seguridad informática de una organización, atacando de forma controlada la aplicación, página o servicio, del mismo modo que lo haría un atacante real para evaluar los riesgos y las vulnerabilidades de un site y plantear las soluciones más apropiadas.
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