Ya lo decía Nietzsche, "el sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse". Ahora son los phishers los que están utilizando esta trampa como reclamo para infectar a los usuarios con troyanos y capturar sus claves de acceso a la banca electrónica.
l phishing tradicional se presenta en forma de correo
electrónico simulando provenir de la empresa suplantada, la mayoría
de las veces una entidad financiera, e instando al usuario con
cualquier excusa a introducir sus claves en un formulario que
realmente envía los datos al phisher.
Aunque simple, llega a ser efectivo. El hecho de que continúen con
esa estrategia lo demuestra por si sólo, sin necesidad de contar
con estadísticas o datos concretos de incidentes reales, tema tabú
por otro lado.
Dejando claro que el phishing tradicional es un tema importante,
que mueve mucho dinero, no es menos cierto que en muchas ocasiones
es más el ruido que las nueces. Ruido que suele traducirse en daño
a la imagen corporativa, publicidad negativa difícil de
cuantificar, si bien no son pocas las veces que ese efecto
colateral supera a la pérdida directa del ataque, ya que el phisher
no obtiene ningún resultado.
Por una causa u otra, en ocasiones por ambas, el phishing
tradicional es sin duda temido y bien conocido. Sin embargo, pese a
su popularidad, no es ni el único ni, tal vez, el método más
efectivo de ataque que utilizan los phishers. Existe una amenaza
oculta, casi fantasma, de la que apenas se tienen datos globales, y
que lleva ya tiempo siendo explotada de forma efectiva por los
phishers: troyanos.
A diferencia del phishing tradicional, los troyanos permiten
diversidad de ataques una vez la máquina del usuario está
comprometida. El phishing tradicional es efectivo en el caso de
contraseñas estáticas, requiere que el usuario se crea que el
e-mail fraudulento proviene de su banco, y que meta las claves en
una página cuya dirección no corresponde a la web de su entidad.
Amén de que son rápidamente detectados y su desactivación varía
entre pocas horas y, en el peor de los casos, algunos días.
Por su parte, los troyanos pasan mucho más desapercibidos y pueden
capturar los datos sin levantar sospechas al usuario, no necesitan
exponerse al conocimiento público a través de un spam, y su
esperanza de vida es mucho mayor, suelen descubrirse semanas o
meses después de haber iniciado su actividad.
Además, los troyanos no tienen las limitaciones de una página
web
falsa y pueden burlar las protecciones más habituales. Un troyano
puede capturar tanto las pulsaciones de teclado, como pequeñas
áreas de pantalla alrededor del cursor en el caso de teclados
virtuales, o capturar los datos del formulario en claro, antes de
que el navegador lo pase por SSL. Pueden modificar las páginas que
la web del banco presenta al usuario, o los datos que el usuario
envía al servidor seguro de la entidad, llevar a cabo ataques tipo
hombre en medio, vulnerar los sistemas basados en clave única,
tokens, SMS, DNI electrónico, etc.
Una vez una máquina está comprometida, no se puede garantizar la
seguridad de una transacción realizada a través de ella.
En el laboratorio de Hispasec han llegado a analizar más de 50
muestras diarias distintas de troyanos bancarios, que son enviadas
al servicio VirusTotal. Distinguen principalmente dos escuelas,
internamente las denominamos rusa y brasileña, que difieren
bastante en la estrategia, técnicas utilizadas, y programación.
Si bien, además del fin común que persiguen (robar claves de acceso
a la banca electrónica), han encontrado otro punto en común que
suele aparecer con asiduidad en ambas escuelas: el sexo como
reclamo para infectar usuarios.
El sexo es un tema utilizado recurrentemente en ingeniería
social
(término utilizado en seguridad informática a las técnicas para
engañar al usuario), así como otras temáticas mucho más románticas.
No olvidemos el famoso "iloveyou", gusano que hiciera
aparición en mayo de 2000, y que se propagó por todo el mundo
gracias a que pocos se resistieron a abrir una supuesta carta de
amor que llegaba a su buzón de correo.
En el caso de los troyanos bancarios que nos ocupa las
temáticas
suelen ser menos románticas y más explícitas. Pueden llegar
adjuntos en un e-mail como una supuesta foto algo subida de tono,
hasta ahora siempre de una fémina, o un mensaje, tipo spam, que nos
invita a visitar una página con contenidos para adultos.
En ambos casos, y como norma general, el usuario logra visualizar
el contenido que esperaba, lo que minimiza las sospechas de que
algo irregular ha ocurrido.
En el caso de los adjuntos el archivo suele ser un ejecutable,
con
la extensión real ofuscada y que aparece representado en Windows
con el icono utiliza para los formatos gráficos. Al ser abierto el
ejecutable muestra la esperada foto, pero al mismo tiempo que el
usuario se recrea en su visualización, de forma oculta, el troyano
es instalado en su sistema.
En la otra variante ampliamente utilizada, la del mensaje que
incita al usuario a visitar una página, también se muestran los
contenidos adultos. En esta ocasión la página web suele incluir
además algún
exploit que aprovecha vulnerabilidades conocidas del navegador, la
mayoría de veces contra Internet Explorer por ser el que mayor
cuota de mercado tiene y por tanto, a priori, augura mayor número
de infecciones al atacante.
En el caso de que el usuario no mantenga su sistema actualizado con
los últimos parches de seguridad, el troyano es descargado e
instalado en su sistema de forma oculta mientras visualiza el
contenido adulto.
Las recomendaciones para prevenir este tipo de infecciones son
básicas, por un lado debemos ignorar todos los mensajes de spam, no
abrir sus archivos adjuntos ni visitar sus enlaces,
directamente
borrarlos. Las soluciones antispam también minimizarán el riesgo de
recibir este tipo de mensajes.
Por otro lado es fundamental que mantengamos el sistema operativo
puntualmente actualizado con los últimos parches de seguridad.
Especial atención a disponer de la última versión de nuestro
navegador. En el caso de Windows, sistema al que de momento se
dirigen este tipo de troyanos, se recomienda activar las
actualizaciones automáticas y/o visitar periódicamente el sitio
windowsupdate.microsoft.com
Un buen antivirus también será de gran ayuda para prevenir
estas
vías de infección y otras estrategias de distribución seguidas por
los troyanos bancarios y el resto del malware.
Como hemos visto, en el terreno virtual también es necesario tomar
una serie de precauciones para disfrutar del sexo de forma segura.
Por terminar como empezamos, con una cita, debemos ser más críticos
con lo que nos ofrecen en Internet y no dejarse ofuscar como Woody
Allen, que llegó a decir, "Solo existen dos cosas importantes
en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me
acuerdo".
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