La Comisión Europea ha presentado un plan para mejorar la competencia en el mercado de las telecomunicaciones, a partir de una coordinación más eficaz entre los Estados miembros con un nuevo "super regulador" europeo.
Queremos facilitar el surgimiento de servicios inalámbricas europeos", explicó la comisaria europea de Telecomunicaciones, Viviane Reding, señalando que este tipo de redes podría reducir las disparidades del acceso a banda ancha entre las zonas urbanas y rurales.
La nueva Autoridad Europea del Mercado de Telecomunicaciones impulsada por la Comisión contribuiría a ese objetivo, por ejemplo gracias a competencias sobre las frecuencias radioeléctricas.
Reding subrayó la "ocasión" ofrecida por las preciosas frecuencias liberadas por el abandono progresivo de aquí a 2012 de las transmisiones televisivas analógicas en beneficio de la tecnología digital. "Habrá muchas frecuencias disponibles para la televisión de alta definición, pero también para los servicios inalámbricos", como la televisión portátil, señaló.
Reding criticó los procedimientos demasiado complicados de atribución de frecuencias por parte de los Estados miembros de la Unión Europea y el hecho de que "demasiados actores se encuentren en frecuencias sin utilizarlas eficazmente".
Bruselas defiende el principio de una neutralidad de tecnologías y de servicios que permita utilizar cualquier frecuencia con cualquier fin, ya sea la television o la telefonía.
Pero si los operadores de telefonía se frotan las manos, las difusoras de radio y televisión subrayan los riesgos de interferencias en las señales. "La neutralidad de los servicios es muy elegante en teoría, pero muy difícil de aplicar a raíz de las interferencias", denunció Philip Laven, consejero de varias radiodifusoras europeas públicas y privadas como la británica BBC, la belga RTBF y el canal francés Canal+.
Entre los objetivos de la nueva autoridad reguladora se encontraría también el de "poner fin a las incoherencias entre los Estados miembros" en materia de regulación, argumentó Viviane Reding, que quiere que "problemas similares sean solucionados de manera similar en toda Europa".
En efecto, la Comisión Europea pretende reforzar su derecho de control sobre los "remedios" aplicados por los reguladores nacionales para mejorar la competencia. Este procedimiento se aplicaría a la controvertida "separación funcional", que podría obligar a las operadores históricos como la alemana Deutsche Telekom o la española Telefónica a aislar la gestión de su red en una nueva división, de modo de garantizar un acceso equitativo a los competidores y a sus propias filiales.
El empleo de este remedio, sólo justificado por "serios problemas de competencia", sería sometido a la luz verde de Bruselas. Ya aplicado en Gran Bretaña, podría entrar en vigor en Suecia e Italia, según Reding.
Si las nuevas compañías apoyan esta "separación funcional", los operadores históricos amenazan con reducir sus inversiones en las redes de nueva generación, con las consecuencias en empleo perdidos que puede tener esa decisión.
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