Ingenieros japoneses han creado dos modelos humanos digitalizados, obtenidos vía IRM de voluntarios japoneses, con la finalidad de medir el impacto de las ondas de radio de los teléfonos móviles en la totalidad del cuerpo humano. Aunque estos modelos no son nuevos, amplían las posibilidades de investigación al incorporar una decena de órganos y músculos más que los modelos actuales. En poco tiempo se medirá incluso el posible impacto de estas ondas de radio en los fetos humanos. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.
as universidades japonesas de
Kitazato, Keio, Tokyo Metropolitan y el NICT (National Institute of
Information and Communications Technology) han modelizado
digitalmente por primera vez cuerpos humanos con una resolución
espacial del orden de un milímetro.
La finalidad de estos modelos digitalizados es medir el impacto en
el cuerpo humano de las ondas de radio empleadas en
telecomunicaciones y otros sistemas de la sociedad de la
información.
Tal como se explica en este comunicado del NICT, la modelización
digital del cuerpo humano no es nueva, pero los dos modelos humanos
creados las mencionadas universidades constituyen los primeros
modelos de humanos obtenidos vía IRM (imágenes por resonancia
magnética) de voluntarios japoneses. La metodología de esta
investigación se explica asimismo en este artículo del Kihou
Jorunal.
El modelo masculino se llama Taro (en japonés significa Primogénito
varón), mide 173,2 centímetros y pesa 65 kilos. El femenino se
llama Hanako (en japonés Niña Flor), mide 160,8 centímetros y pesa
53 kilos. A través de ellos se obtendrá la medición generalizada de
los efectos de las ondas de radio.
Totalidad del cuerpo
En la actualidad, únicamente la cantidad de absorción específica (o
SAR, Specific Absorption Rate) ofrece un indicador de la energía
absorbida por el cuerpo humano en el momento de utilizar un
teléfono móvil. Sin embargo, como no es posible integrar captores
en la totalidad del cuerpo humano, el SAR sólo suministra
información del impacto de las ondas de radio en la cabeza y el
tronco.
Los modelos humanos japoneses resuelven esta limitación. El cuerpo
de Taro puede ser modelizado por 8 millones de bloques (6.4
millones en el caso de Hanako), con una resolución espacial de 8
milímetros, incluyendo 51 músculos y órganos, lo que representa una
decena de órganos más que los otros modelos humanos actuales.
El impacto de la absorción de la onda de radio por el cuerpo humano
se modeliza mediante la aplicación, bloque a bloque, de un
coeficiente eléctrico apropiado al órgano o músculo pretendido.
En la actualidad, los investigadores japoneses centran sus
esfuerzos en la integración de nuevos tejidos en los modelos
humanos de Taro y Hanako, así como en el tamaño y deformación de
los cuerpos modelizados, con la finalidad de representar muchos
grupos de edades y diversas posturas corporales, lo que permitirá
precisar mejor los efectos de la modelización.
Otras aplicaciones
El modelo de un cuero de mujer embarazada forma parte del proyecto
y pretende determinar los efectos de las ondas de radio sobre los
fetos humanos. El impacto de las ondas de radio no es la única
medida posible con estos modelos, ya que estas modelizaciones
digitales constituyen auténticas bases de datos que permiten
numerosas aplicaciones.
Esas otras aplicaciones se refieren, por ejemplo, al análisis de
los efectos de los accidentes automovilísticos en los cuerpos
humanos, o bien como instrumento de ayuda a las terapias para el
tratamiento del cáncer, que con este sistema pueden enfocar las
radiaciones con mucha mayor precisión.
La aplicación de un coeficiente elástico que representa una
deformación orgánica derivada, bien de un impacto externo (el
accidente automovilístico) o bien mostrando el coeficiente de
absorción de radiaciones (en el caso del tratamiento oncológico),
es de gran utilidad en ambos casos.
Las bases de datos vinculadas a la modelización digital del cuerpo
humano obtenida en Japón se facilita grauitamente a las
universidades y a los centros públicos de investigación, pero son
de pago para los organismos privados.
Antigua preocupación
El posible impacto, tanto de las redes de telefonía móvil, como del
uso de celulares sobre la salud humana, constituye una antigua
preocupación a la que se han dado diferentes respuestas.
El colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones de España, por
ejemplo, ha realizado un informe sobre estos riesgos en el que
señala que "el conocimiento científico disponible actualmente
indica que la exposición a campos electromagnéticos no ocasiona
efectos adversos a la salud".
Asimismo, explica que "a los valores de potencia de emisión
actuales, con la garantía del cumplimiento de las normativas
vigentes en materia de calidad y seguridad por los equipos
utilizados, a las distancias calculadas en función de los criterios
de la recomendación y sobre las bases de la evidencia científica
disponible, las antenas de telefonía y los terminales móviles no
representan un peligro para la salud pública."
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también ha
señalado que "los últimos estudios realizados en el mundo, no
demuestran que las ondas de las antenas de telefonía móvil tengan
efectos negativos en la salud de los ciudadanos. Desde España, los
expertos señalan que lo mejor para evitar cualquier riesgo, son más
antenas de telefonía móvil con menos potencia".
Estas tomas de posición no impiden que se desarrollen nuevas
investigaciones sobre los posibles efectos sobre el cuerpo humano
de las ondas de radio, que permiten a la sociedad actual conectarse
con cualquier persona que esté en cualquier parte,
independientemente de dónde esté la persona que se conecta. Es en
este contexto en el que hay que situar los modelos humanos
digitalizados creados en Japón.
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