El coste de usar el teléfono en el extranjero pero dentro de la Unión Europea se reducirá a la mitad el próximo año según las propuestas perfiladas el martes por la Comisión, una maniobra que golpeará duramente las ganancias de los operadores.
a Comisión Europea dijo que ha dado el tiempo suficiente a la industria para que recorte los precios, pero que ésta no lo ha logrado.
"Es inaceptable que los consumidores sean sancionados en su factura telefónica simplemente por cruzar una frontera", declaró la comisaría de la Sociedad de la Información y los Medios de Comunicación, Viviane Reding, en un comunicado.
"Ya es hora de que el mercado interior de la UE produzca unos precios de comunicación sustancialmente más bajos en beneficio de los usuarios y empresarios que se desplazan al extranjero".
Las tarifas de itinerancia para el uso del teléfono móvil en vacaciones o en viaje de negocios se han convertido en la maldición de los turistas, pero los operadores dicen que ayudan a mantener bajos el coste de otros servicios.
Las acciones de las empresas de telecomunicación reaccionaron con pérdidas en Europa. El banco JP Morgan afirmó en una nota de investigación que más de un 10 por ciento de las ganancias de Vodafone estarían en riesgo si las tarifas de itinerancia cayeran un 80 por ciento.
La Comisión estima que los ingresos por las tarifas del llamado 'roaming' suponen un total de 10.000 millones de euros, y esta nueva regulación supondría un ahorro para al consumidor de entre el 40 y el 60 por ciento en las llamadas hechas en el extranjero.
Las tarifas por una llamada de cuatro minutos en itinerancia varían de los 0,20 a los 13 euros a lo largo de los 25 Estados miembros, siendo el beneficio de las llamadas en el extranjero entre el 90 y el cien por cien para los operadores, afirmó la UE.
"Los operadores perderán los beneficios excesivos que están logrando", dijo Peter Rodford, un alto responsable comunitario.
Los operadores que podrían verse más afectados serían aquellos destinos vacacionales del sur de Europa, y el regulador español ha rechazado apoyar la postura entre sus socios europeos.
Reding declaró que la regulación propuesta recortaría las tarifas por recibir llamadas en el extranjero, y los consumidores pagarían por las llamadas locales e internacionales realizadas en el extranjero la misma tarifa que si estuvieran haciendo sus llamadas en casa.
La competencia en los mercados domésticas y el control por parte de los organismos de vigilancia nacionales asegurará que los operadores no suben sus tarifas nacionales para compensar las pérdidas en los ingresos en itinerancia, aseguró la comisaria.
Tras una evaluación de las repercusiones, la Comisión podría adoptar la propuesta en junio. Luego el reglamento tendría que ser aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros.
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