Cuando el empresario Edward Tian trasladó su compañía de sistemas de Internet de Texas a Pekín hace una década, intentó enseñar las prácticas de negocios occidentales a su nueva fuerza laboral china. Hagan planes con antelación, conserven información detallada y usen el correo de voz, aconsejó.
Intentamos usar un sistema de correo de voz, pero la gente [de China] no se acostumbra a él", recuerda Tian, quien nació en China y en la actualidad es presidente de la gigante de telecomunicaciones con sede en Pekín China Netcom Group Corp. Ltd. Los empleados sencillamente no tenían la costumbre de dejar mensajes telefónicos para los clientes o colegas, una práctica que inicialmente demoró alguna toma de decisiones, agrega Tian.
Las cosas no han cambiado mucho. A pesar de haber transcurrido una década de vertiginoso crecimiento económico, los chinos continúan teniendo una aversión tradicional a los mensajes telefónicos, los cuales aún son una importante herramienta de negocios en Occidente incluso cuando proliferan las comunicaciones móviles.
Los chinos "detestan" el correo de voz, dice Danny Wang, directivo de software en China que estudió y trabajó varios años en EE.UU. En el veloz ambiente de China, "¿quién tiene tiempo de revisarlo?", se pregunta. Las razones para el desagrado nacional de China por el correo de voz son tanto tecnológicas como culturales.
Al igual que en muchas naciones en vías de desarrollo, las redes de teléfonos móviles de China evolucionaron más rápidamente que su infraestructura de línea fija. Eso significa que la mayoría de la gente está enganchada a sus celulares y nunca los apagan, incluso durante las reuniones importantes de negocios, en el cine o los funerales.
Es probable que muchos chinos que han trabajado para las incompetentes compañías estatales no entiendan la idea de estar obligados a devolver las llamadas telefónicas o a responder a los clientes. Además, los trabajadores chinos no están en sus escritorios durante gran parte del día, ya que se la pasan en reuniones, el tradicional estilo asiático de hacer negocios, dice Wang. Tampoco esperan que haya alguien para contestar el teléfono de su oficina y revisar los mensajes. Esa es una de las razones por las que la mensajería de texto mediante el celular, que es más barata de instalar que un complejo sistema de buzón de voz para oficina, es tan popular.
Ni siquiera muchos chinos esperan dejar mensajes. Duncan Clark, asesor de telecomunicaciones en Pekín, tiene correo de voz en su oficina pero asegura que mucha gente queda desconcertada cuando llaman y escuchan su mensaje grabado. Quienes llaman con frecuencia repiten, "¿Wei? ¿Wei?", (el saludo tradicional chino al teléfono que aproximadamente quiere decir, "¿Hola? ¿Hola?") una y otra vez, pensando que están hablando con una persona real. Otros lo consideran un desprestigio, o una pérdida de dignidad, dejar un mensaje a alguien de un rango inferior en la empresa. "Es esencialmente una brecha cultural", agrega Clark, un occidental que habla mandarín con fluidez.
No hay pruebas de que las compañías hayan perdido negocios por culpa del hábito chino de no usar el correo de voz. A los ejecutivos les parece un fastidio pero siempre encuentran maneras de solucionarlo.
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Será sopenco ese empresario, tratando de enseñar "cosas arcaicas" a los chinos como usar el buzón de mensajes de voz, pudiendo mejor usarse mensajes de texto.