En poco más de un año, uno de cada ocho hogares de la región de Portland, Maine, se ha suscrito al servicio de teléfono por Internet que ofrece la filial de televisión por cable de Time Warner Inc. Para muchos, la conexión al teléfono de pared que los une con la red telefónica de la compañía es ahora inútil. Time Warner está desplegando el mismo servicio para millones de consumidores en todo Estados Unidos.
s una señal más del drástico cambio que, a la velocidad de la luz, se está en las telecomunicaciones. Estas no son buenas noticias para telefónicas regionales como Verizon Communications Inc., que a través de sus predecesoras ha controlado el servicio de teléfono local en el noreste de EE.UU. desde comienzos del siglo XX. Desde fines de 2000 el número de líneas telefónicas tradicionales de Verizon ha disminuido en cinco millones, o un 10%.
En todo EE.UU., los modelos empresariales que han funcionado durante décadas para Verizon y otras gigantes telefónicas dan señales de derrumbe. La incursión de la industria del cable en la telefonía y un torrente de innovaciones están amenazando los cimientos de la industria de telecomunicaciones del país, valorada en US$300.000 millones.
"Nuestra industria y nuestro negocio van a cambiar más en los próximos cinco años que lo que cambiaron en los últimos 20", asevera Duane Ackerman, presidente de BellSouth Corp., operadora telefónica local en nueve estados de EE.UU.
La transformación de esta industria no es exclusiva de EE.UU. La tecnología de llamadas por Internet facilita a cualquier empresa en el mundo ofrecer servicios telefónicos en EE.UU., o en aquel lugar del mundo donde haya conexiones de banda ancha a Internet, y viceversa. Por ejemplo, Skype Technologies SA de Luxemburgo, que opera desde Estonia, firmó hace poco un acuerdo para ofrecer llamadas por Internet a una proveedora de servicios de Internet en Taiwan con unos ocho millones de suscriptores.
Entre tanto, las telefónicas se esfuerzan por evitar que las superen. AT&T Corp. está retirándose de su negocio telefónico tradicional dirigido al consumidor. Otras telefónicas intentan copiar los servicios ofrecidos por las recién llegadas.
Las telefónicas regionales, o Bells, han perdido unos 28 millones de líneas desde fines de 2000, un descenso de más del 18%. Se trata de la primera vez desde la Gran Depresión de 1929 que las telefónicas han visto reducir el número de líneas. Las Bells están perdiendo al año ahora el 4% de sus líneas residenciales. Y la situación empeora a medida que las compañías de cable se apresuran a igualar el éxito que Time Warner ha obtenido en Maine. Entre tanto, las compañías de telefonía por Internet de reciente creación como Vonage Holdings Corp. y Skype están inscribiendo a miles de clientes.
Las telefónicas están intentando frenéticamente recortar costos para compensar los descensos en su facturación. Las Bells están intentando diversificar sus ingresos mediante asociaciones con compañías de televisión satelital, ofreciendo paquetes de teléfono, banda ancha y televisión. Pero su negocio básico sigue siendo la venta de un bien de alto precio en un mercado que ahora es altamente competitivo.
Muchos directivos de la industria prevén que se produzca una consolidación, aunque los acuerdos han sido pocos porque los compradores temen pagar demasiado por unas empresas cuyo valor sigue cayendo.
Detrás de este terremoto en la telefonía se esconde una lógica irrefutable: pocos años después de que la burbuja de inversión en Internet estallara de manera espectacular, la Web está ahora madurando y transformándose en negocio. Hoy en día las llamadas telefónicas, al igual que la música, las fotos y el video, pueden convertirse en información digital y enviarse en gran parte como el e-mail, por Internet.
Aunque el cambio es difícil para las compañías y sus inversionistas, es una bendición para los consumidores, con una caída constante de precios y la llegada de nuevos servicios.
Durante el siglo pasado, las telefónicas estadounidenses invirtieron US$200.000 millones para construir redes que dan un camino unico a cada llamada. Las voces de los que llaman se convierten en una serie de pulsaciones eléctricas que viajan a través de una línea, del mismo modo que cuando Alexander Graham Bell inventó el teléfono en 1875. Y aunque los teléfonos celulares pueden transmitir llamadas por ondas a torres de transmisión, las llamadas luego llegan por las mismas redes de una forma muy parecida.
Con las llamadas por Internet, la voz se convierte en ceros y unos de datos digitales y se divide en docenas de paquetes que se desplazan a través de las redes públicas y privadas que conforman Internet. En un instante se vuelven a ensamblar y convertirse en sonido. Estas llamadas suelen obligar a los usuarios a tener conexión de Internet de alta velocidad.
Ingresar en el negocio de llamadas por Internet es bastante fácil. Con menos de US$100 millones de capital inicial y apenas 450 empleados, Vonage ya ha obtenido casi 250.000 clientes en dos años.
"Buscamos convertirnos en lo que AT&T era no hace mucho: una empresa de telefonía local y de larga distancia", dice Jeffrey Citron, fundador y presidente ejecutivo de la empresa que no cotiza en bolsa y cuya sede está en Edison, Nueva Jersey.
Los empresarios que quieren empezar una empresa del tipo de Vonage pueden comprar software, sitios web ya desarrollados y redes de fibra óptica que utilizan el protocolo de Internet de empresas mayoristas. En Estados Unidos Covad Communications Group Inc. cobra US$25.000 por un paquete básico de servicios necesarios para empezar un negocio de telefonía por Internet.
Los analistas prevén que el año que viene un tercio de los hogares en EE.UU. tendrá conexión de alta velocidad, lo que representa un aumento considerable frente al 21% a finales de 2003. En cuanto las personas tengan banda ancha, lo más seguro es que terminen usando un teléfono de Internet. En Japón, cerca de la mitad de los 14 millones de hogares con banda ancha tienen teléfono por Internet. El número de hogares estadounidenses con telefonía por Internet era de 100.000 a fines de 2003. Al ritmo actual, esa cifra llegará a 800.000 a finales de este año.
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En realidad me parece un ariticulos interesante.
Felicidades.
Mas que un comenatrio seria una pregunta, como afecta este tipo de tecnologia en el mercado de Latinoamerica, es conveniente estar preparados para este salto tecnologico y que clases de precauciones tendriamos que tener ya que los sistemas tecnologicoos de Latinoamerica no es tan abanzada como en los estados unodos.
quiero un trabajo