El teléfono de Koichi Okamoto suena. Mirando el e-mail que aparece en la pantalla de su móvil, Okamoto sonríe y sacude su cabeza. "¿Este chico otra vez? Le he vencido tres veces esta semana", dice Okamoto, un camarero de 26 años, y entonces vuelve al juego "mah-jong" con su último contrincante.
lvidar las grandes videoconsolas de casa y entusiasmarse con las novedades, Okamoto -que se gastó 500 yen (3,7 euros) en un mes en juegos- forma parte de una legión de leales consumidores que han hecho de los juegos para teléfonos móviles un segmento de negocio con un rápido crecimiento de 25.000 millones de dólares.
El mercado mundial de juegos para telefonía móvil ha crecido más del doble desde 2003 y con expectativas de multiplicar esa cifra de 2003 por seis alcanzando los 38.000 millones de dólares en 2007, de acuerdo con las estimaciones hechas por Informa Media Research desde Londres.
Los gráficos pueden ser simples y el juego algunas veces resultará engorroso, pero los teléfonos móviles se han convertido en una plataforma ideal para que los jugadores pasen el tiempo. También han atraído a quienes anhelan gastar tiempo jugando.
El mercado potencial parece tan claro que Nokia, que lanzó en 2003 un móvil-videoconsola con muy poco éxito llamado N-Gage, ha vuelto este año con un nuevo modelo y una amplia lista de juegos.
Nokia apuntó hacia potenciales consumidores de las videoconsolas portátiles, como la Game Boy Advance de Nintendo, pero los analistas dicen que las expectativas de nuevos usuarios de teléfonos-consola no son tan altas.
"Los juegos son muy baratos y no demasiado sofisticados, pero los usuarios son felices con ello", dijo Hiroshi Kamide, analista de KBC Securities en Tokyo.
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