Pyongyang introdujo el servicio de telefonía móvil a mediados del 2002, pero prohibió expresamente el registro de celulares a nombre de ciudadanos extranjeros.
Los empresarios con negocios en Pyongyang han criticado en el pasado la ausencia de modernas infraestructuras de comunicaciones como una de sus principales desventajas estructurales del mercado norcoreano.
Más de 50 empresas extranjeras (Hyundai, Fiat, Siemens...) han invertido en los últimos años en Corea del Norte gracias a la acelerada liberalización de su maltrecha economía.
Esta iniciativa es obra de Kim Jong-il, que se ha propuesto instruir a su pueblo aunque sea en los más simples rudimentos de la red de Internet, hasta el punto de convertir la informática en una asignatura obligatoria en la escuela, la Universidad y el Ejército.
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