No es sólo una cuestión de televisores, ni de ver quién tiene el más grande. Samsung ofrece como estándar sus pantallas de 50 y 70 pulgadas (en su nueva gama F9), pero dispone de otras con más de cien.
n un mundo que cambia a marchas forzadas sus viejos televisores de tubo por pantallas planas (su número se ha multiplicado por diez desde 2002), la feria de electrónica de consumo más importante de Europa se ha convertido, este año, en una auténtica apoteosis de la imagen. Berlín se rinde durante cinco días a la alta definición, sin importar el formato, y por IFA desfilan, hasta el miércoles, las últimas tecnologías aplicadas a pantallas de todos los tamaños.
Mientras, uno de sus principales competidores, la también coreana LG, potencia su línea «Time Machine», lanzada en la pasada edición de IFA, con discos duros internos de hasta 160 GB. Estos televisores permiten grabar directamente la programación y congelar la imagen en directo, rebobinar y volver a ver cualquier escena tantas veces como se desee.
Philips, por su parte, mejora su tecnología «Ambilight» (que ilumina el entorno del televisor con luces en los mismos tonos de los que aparecen en pantalla) y ha lanzado su nueva Aurea Flat TV, una gama de aparatos que se rodean a sí mismos de una auténtica «aura» de luces y colores que sumergen al telespectador en la escena que se está viendo. La marca holandesa, por supuesto, también muestra pantallas con más de cien pulgadas.
Plasma o LCD
Panasonic sigue prefiriendo las pantallas de plasma a las de LCD y pone en el mercado su nueva gama Viera, con cinco series de aparatos con pantalla de plasma (entre 65 y 42 pulgadas) por sólo una, la de menor tamaño, con pantalla LCD (37 pulgadas). La firma se llevó a Berlín una encuesta (realizada por Synovate), cuyos resultados afirman que el 61 por ciento de los 1.398 europeos entrevistados prefieren el plasma al LCD por colores como por calidad de imagen.
Para contrarrestar la mayor calidez de color del plasma, los fabricantes anuncian, bajo una auténtica sopa de letras de siglas, diversos trucos tecnológicos para mejorar uno de los puntos débiles del LCD: el empastelamiento de los negros. Panasonic asegura haber solucionado la cuestión de la menor duración de las pantallas de plasma y afirma haberla extendido de las 60.000 horas actuales a más de 100.000.
Todas «Full HD»
A pesar de sus diferencias, los diversos fabricantes sí parecen estar de acuerdo en una cosa: sean más o menos grandes, de plasma o LCD, todas las pantallas serán ya «Full HD», es decir, con 1.080 líneas capaces de reproducir sin merma los estándares de la alta definición. Y ello a pesar de que, por ahora, ningún canal (por lo menos en Europa) emite su programación en este formato y los contenidos grabados (películas y documentales) se reparten entre dos tecnologías opuestas y aún sin un claro ganador. Como en los mejores tiempos del vídeo (VHS contra Beta), dos sistemas se disputan ese pastel: el «Blu-Ray», apoyado por Sony y diversos fabricantes, y el «HD DVD», sostenido por Microsoft y otro buen número de marcas conocidas. Tampoco las productoras de cine se ponen de acuerdo y unas (como la Fox) apuestan decididamente por «Blu-Ray», mientras que otras (como la Paramount) lo hacen por el «HD DVD».
Así las cosas, LG lanzó hace unos meses el primer reproductor de DVD de alta definición capaz de leer ambos formatos. Y Samsung ha hecho lo mismo en esta edición de IFA. También los reproductores de MP4, capaces de ofrecer música, fotos y vídeos, están dando un salto cualitativo. Bien hacia el artículo de lujo (como los presentados por Philips), bien incorporando por primera vez un sintonizador de TDT (como ha hecho LG), o bien equipándolos con Bluetooth y pantalla táctil, como ha hecho, una vez más, Samsung, con un dispositivo ultrafino (el P2) capaz de visualizar treinta «frames» por segundo.
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