El vigesimoquinto Congreso Internacional de Matemáticas arrancó el martes en Madrid con la intención de mostrar la importancia de esa ciencia en la sociedad, pero la primera jornada se vio empañada por la ausencia del brillante matemático ruso Grigori Perelman.
l matemático más célebre del mundo rechazó el premio más prestigioso de esta ciencia, al parecer molesto por el trato que le dan sus compañeros intelectuales.
Perelman se quedó en su casa de San Petersburgo mientras las grandes mentes matemáticas se reunían en la capital de España.
Al esquivo científico, de 40 años, se le había concedido la Medalla Fields, que se considera el Nobel de las metamáticas, tras resolver la conjetura Poincaré, un dilema sobre esferas que ha endemoniado a los matemáticos durante más de un siglo.
Las razones para el rechazo de Perelman son inciertas, aunque la
prensa ha sugerido que estaba dolido por no haber sido reelegido
miembro del Instituto Matemático
Steklov de San Petersburgo el pasado diciembre.
John Ball, presidente del Comité de las Medallas Fields, dijo en rueda de prensa que pasó dos días en San Petersburgo intentando baldíamente convencer a Perelman para que aceptara el galardón.
Ball dijo que su rechazo "se centraba en sus sentimientos de aislamiento frente a la comunidad matemática".
"Consecuentemente, no quiere ser una figura simbólica de esa comunidad. Obviamente tiene una psicología diferente a la de otra gente", dijo.
Un amigo de Perelman, Anatoly Vershik, dijo que el matemático sólo estaba interesado en que su trabajo fuera declarado correcto, y que consideraba cualquier otra forma de reconocimiento "superficial".
"Es un tema muy personal, que puede tener su lógica, o quizás no", dijo Vershik, presidente de la Sociedad Matemática de San Petersburgo, a Reuters en un comunicado. "Es muy reservado, no quiere hablar de ello", añadió. La conjetura Poincaré es tan dificil que el Instituto de Matemáticas Clay de Estados Unidos la consideró uno de los siete Problemas del Milenio en 2000 y prometió un botín de un millón de dólares para quien consiguiera resolverlo.
Perelman es la única persona que ha resuelto un Problema del Milenio y su teoría está a punto de ser comprobada tras años de pruebas de tres equipos diferentes, dijo Ball a Reuters. Aún no se sabe si aceptará el premio del millón de dólares, pero el matemático australiano Terence Tao, otro de los galardonados en Madrid, no tiene duda de que ambos premios son merecidos.
"Es un logro fantástico, el más merecido de todos los que estamos aquí", dijo el australiano de 30 años.
En el encuentro están inscritos unos 3.000 científicos de 123 países de todo el mundo, que llevarán a cabo una auténtica competición matemática en el Campo de las Naciones durante ocho días.
Además de Perelman y Tao, los otros galardonados por la UMI fueron el alemán Wendelin Werner y el ruso Andrei Okounkov, a quienes se entregaron las medallas en presencia del rey Juan Carlos I, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre.
"Estoy segura de que la celebración de este Congreso
servirá de estímulo a todos esos chicos españoles que ya han
descubierto el placer del estudio de las matemáticas y han empezado
a entrever la belleza de sus razonamientos y demostraciones",
dijo Aguirre sobre un congreso cuyo coste se sitúa en 2,5 millones
de euros, según diversos medios.
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