Aker ASA, una empresa fundada en 1841, es el empleador privado más grande de Noruega, con unos 35.000 trabajadores e ingresos anuales cercanos a US$10.900 millones. Pero hasta 2004, la firma no tenía mujeres en su junta directiva.
oy, el directorio del conglomerado industrial tiene tres mujeres y otras 13 ocupan asientos en las juntas de seis compañías en las que Aker tiene participaciones significativas.
¿Qué pasó? Una ley de 2003 exige que para el 1 de enero de 2008 toda empresa noruega que cotiza en bolsa tenga cierto número de mujeres en su junta, o de lo contrario corren el riesgo de ser cerradas. El número exacto depende del tamaño de la junta, pero esta ley, la primera de su tipo en el mundo, pretende que las mujeres ocupen 40% de esos cargos.
La ley ya está transformando las juntas directivas de Noruega. Hasta inicios de este mes, las mujeres ya ocupaban casi 35% de los puestos en las casi 500 empresas sujetas a la ley, frente a 7% en 2002. En comparación, en Estados Unidos las mujeres ocupan 14,8% de los puestos en las juntas de las 500 empresas más grandes del país, y 59 de estas compañías no tienen a ninguna mujer en su junta, según un informe publicado el lunes por el grupo de investigación Catalyst, de Nueva York.
A medida que se acerca el plazo para acogerse a la ley, se intensifica la carrera por nombrar a directoras. No se exige que las mujeres sean ciudadanas noruegas, pero ayuda que hablen el idioma porque es el que se usa en las reuniones y los documentos de la junta.
Las noruegas prominentes son las más cotizadas. Desde que se salió del gobierno en 2005, Thorhild Widvey, la ex ministra de Petróleo y Energía, se desempeña en 11 juntas coprativas y ha rechazado otras 40 ofertas. Está tan ocupada y gana lo suficiente que ya no necesita un empleo de tiempo completo.
Una base de datos pública, donde cualquier mujer se puede nominar, ha atraído a maestras de preescolar, ingenieras y otras con credenciales poco convencionales. Para capacitar a las mujeres a ser directoras, un importante grupo empleador llamado Confederación de Emprendimiento Noruego creó el proyecto Futuro Femenino. Hasta el momento han participado 590 mujeres, aunque sólo 34% ha logrado un puesto directivo.
No todos están contentos con la ley. Trygve Hegnar, presidente ejecutivo y director editorial de Hegnar Media, que publica el periódico y la revista financiera más grande de Noruega, dice que las juntas han "expulsado a algunos (miembros) muy buenos" para abrirle espacio a inexpertos cuya "principal credencial es que son mujeres".
El magnate de medios de 64 años ha buscado sin éxito un puesto en la junta de Gyldendal ASA, propietaria de la mayor editorial de libros, desde que adquirió una participación de 29% en 2003. Pero han sido mujeres las que se han quedado con las dos vacantes disponibles desde entonces. "No me voy a cambiar de sexo para calificar", dice Hegnar enfurecido.
En vez de apegarse a la ley, más de 30 empresas afectadas dejarán de cotizar en bolsa, dice Grace Skaugen, una banquera de inversión que se ha convertido en directora profesional y reclutadora.
Mientras tanto, el gobierno no ha dicho cómo responderá a las empresas que no cumplan con el plazo. Marit Hoel, directora administrativa del Centro para la Diversidad Corporativa, calcula que entre 80 y 100 compañías no cumplirán con el plazo. Eso obligará al Estado a decidir entre cerrar a las empresas o hacer caso omiso a la ley. "Es una situación desesperante para el gobierno", dice.
Dag Terje Andersen, ministro noruego de Comercio e Industria, cuyo departamento supervisa el cumplimiento de la ley, dice que las compañías que hasta el 1 de enero tengan muy pocas mujeres en su junta "tendrán muchas oportunidades de usar el sentido común" para aumentar el cupo de las mujeres. El funcionario confía en que no se llegará a la situación de calusurar a empresas.
En Aker, la junta tradicionalmente había sido "un club para hombres viejos", cuenta Gerhard Heiberg, un ex director general de la empresa. La firma se opuso a la ley de 2003 porque "creemos que los accionistas deben tomar estas decisiones, no el gobierno", dice Bengt A. Rem, el director de finanzas de la compañía. Sin embargo, después de que se promulgara la ley, dice Rem, "nos acomodamos lo mejor posible".
La empresa creó un comité de nominación, separado de la junta, que incluía a Heiberg. Él empezó a buscar candidatas fuera de Noruega porque temía que las mejores candidatas locales pronto estarían sobrecargadas. Personas allegadas le ayudaron a armar una lista de mujeres de alto nivel corporativo en Dinamarca, Suecia y Finlandia. La primera contratación fue Lone Fønss Schrøder, una veterana ejecutiva danesa de la industria de carga marítima. Schrøder primero ingresó a la junta de una empresa en la que Aker posee un importante capital y más adelante se unió a la junta de Aker, de la que ahora es vicepresidenta.
"Ella ha traído mucha experiencia internacional", a los debates de la junta, sostiene Heiberg.
Schrøder actualmente es presidenta de Wallenius Lines, en Suecia. Ella cree que su amplio criterio ayudó a Aker a lidiar con una reestructuración difícil y expandirse en el lejano Oriente. "La empresa había sido muy, muy noruega", dice. "Ahora es más internacional".
Cuando dos compañías más en las que Aker tiene participaciones empiecen a cotizar sus acciones en la bolsa el próximo lunes, las mujeres representarán un 42% de los directores elegidos por los inversionistas en nueve empresas ligadas a Aker.
Heiberg cree que la adición de tantas mujeres a la junta ha mejorado el gobierno corporativo de Aker. Ahora los hombres hacen más tareas antes de las reuniones de directorio porque quieren impresionar a sus colegas, añade. "Es la naturaleza humana", concluye.
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Yo también quiero una ley así, que antes de acabar el año me asciendan a la junta no por mi valía ni mis años de servicio, si no por cumplir con la ley.
¿Se deben sentir satisfechas esas mujeres al saber que han sido elegidas a dedo para cumplir la ley? Yo me sentiría mal, muy mal, jamás tendría seguridad para hacer ese trabajo.
Que disparate de medida. Y encima aplicada tan bruscamente que no hay candidatas adecuadas suficientes.
Lo que hace el populismo.
me encantan las noruegas, las encuentro hermosas
hola buenas
A las buenas noches, jajaja