En protesta a la política de reciclaje de Philips, activistas de Greenpeace colocaron un robot de 8 metros fabricado con desechos electrónicos a las puertas de una reunión de accionistas de la firma, su principal objeción se encuentra en el uso que se le da a los productos desechados.
demás de lo anterior, los
manifestantes irrumpieron la fachada del hotel donde se encontraban
los empresarios y desplegaron una pancarta en la que se leía:
"Philips: simplemente discúlpate y recicla."
Lo anterior se desató ya que de acuerdo con miembros activos de la
organización Philips no está asumiendo su responsabilidad por sus
propios desechos electrónicos, Greenpeace asegura que la compañía
tiene que establecer sistemas de recogida en todos los países donde
coloca productos en el mercado y asi evitar que los desechos
terminen en países en vías de desarrollo.
Greenpeace quiere que las compañías sean responsables de los
productos desechados que fabrican, argumentando que eso será un
incentivo para crear bienes que contengan menos material tóxico y
sean más fáciles de reciclar.
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