Canon ha sido condenada por un tribunal de Tokio a pagar 33,5 millones de yenes (277.000 dólares) a un ex empleado que desarrolló una tecnología para mejorar la calidad de las impresoras láser.
l trabajador, que formó parte de la plantilla de Canon entre 1968 y 2002, inventó un sistema que eliminaba las llamadas 'imágenes fantasma' que se producían debido a la difusión por la reflexión del láser.
En su momento, Canon recompensó al investigador con 850.000 yenes (7.000 dólares) por su aportación a la compañía, de acuerdo con la remuneración estipulada por las normativas de Canon.
Sin embargo, el empleado, tras comprobar que el Instituto Japonés para la Invención y la Innovación consideró su desarrollo como un gran avance, decidió presentar una demanda por un valor de mil millones de yenes (8.260.000 millones de dólares) contra Canon por considerar injusta la prima que recibió.
La Justicia le ha dado la razón aunque la cifra dista mucho de sus pretensiones iniciales ya que, para él, su invento valía realmente 45.000 millones de yenes (372 millones de dólares).
Canon patentó el nuevo sistema en 1993, y posteriormente EEUU y Alemania reconocieron a la compañía nipona la propiedad intelectual del invento.
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