Un tribunal especial con 13 jueces comenzó el lunes una audiencia de gran importancia para decidir si debe reducir el papel de la Comisión Europea como garante antimonopolio o apoyar la obligación impuesta al gigante de software Microsoft para que cambie sus practicas de negocio.
El tribunal está ahora reunido", dijo Bo Vesterdorf, presidente del Tribunal de Primera Instancia, mientras convocaba la sesión en Luxemburgo.
Su intervención fue seguida inmediatamente por la del abogado de Microsoft Jean-Francois Bellis, que representa a la compañía en el caso sobre software audiovisual.
"Demostraré que la Comisión cometió un error", dijo Bellis.
La Comisión consideró en 2004 que Microsoft había abusado de un virtual monopolio en su sistema operativo de Windows para dejar fuera a sus rivales.
Impuso una multa récord de 497 millones de euros y ordenó que Microsoft cambiara la forma en que vende su software.
Microsoft impugnó esta decisión ante el Tribunal de Primera Instancia, el segundo en importancia de la Unión Europea.
El tribunal celebra la audiencia de cinco días ante una Gran Cámara de 13 jueces, raramente utilizada, en su sala de mayor tamaño. Hay tantos periodistas cubriendo la información que la mayoría lo tendrán que seguir por televisión en otra habitación.
Los dos primeros días de la audiencia se dedicarán a revisar la decisión de la Comisión de que Microsoft actuó ilegalmente al integrar software audiovisual en Windows, que está en más del 90 por ciento de los ordenadores personales del mundo.
El miércoles y el jueves, los jueces escucharán las reclamaciones de Microsoft contra la conclusión de la Comisión de que retuvo deliberadamente información de fabricantes rivales de servidores de grupos de trabajo, para que el software de éstos no funcionase también como el de Microsoft.
"El objetivo de esta decisión garantizar que los competidores de Microsoft puedan desarrollar productos que actúen conjuntamente con el (sistema operativo) de Windows (...) y compitan de forma viable", dijo la Comisión sobre la función de interoperabilidad.
Microsoft dice que actuó legalmente, que las demás compañías pueden competir de forma justa y que el tribunal debería rechazar la decisión de la Comisión.
"El impacto de este caso va mas allá de Microsoft. La habilidad de innovar es importante para el éxito de cualquier empresa y el éxito económico de un país".
Si Microsoft gana, la autoridad de Bruselas para cualquier acción futura contra la compañía podría quedar seriamente tocada.
El poder de la Comisión como principal regulador de la competencia de Europa, ha sufrido tres reveses en casos menores. Otra derrota puede suponer un gran golpe contra su prestigio.
La resolución de este caso se puede demorar meses, posiblemente un año.
Mientras la audiencia se desarrollaba en Luxemburgo, el consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer, tenía previsto reunirse en Bruselas con Viviane Reding, comisaria europea para la Sociedad de la Información.
Un portavoz de Reding dijo que el encuentro no está relacionado con el juicio.
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