La decisión de France Télécom de suprimir 17.000 empleos se ha convertido en algo habitual entre los grandes operadores de telecomunicaciones europeos, en su mayoría antiguos monopolios, que siguen podando efectivos para hacer frente a una competencia despiadada.
n total de 15.000 empleos eliminados por la española Telefónica entre 2004 y 2007, 8.000 por KPN en Holanda para el 2010, 3.000 en la sueca TeliaSonera, 1.500 el pasado año en Portugal y "un centenar por año" en Swisscom.
Esta letanía de cifras depende del tamaño de los operadores. La palma se la lleva el alemán Deutsche Telekom, el número uno europeo del sector, que para 2008 se desprenderá de 32.000 trabajadores.
Los grupos, muchos todavía con gran proporción de funcionarios en sus nóminas, intentan incentivar las salidas voluntarias, las jubilaciones anticipadas u otras medidas. Esta es la fórmula que ha elegido France Télécom, que el martes pasado anunció que no remplazará a 17.000 empleados en los próximos tres años, lo que supone el 10% de los efectivos. Con esta reestructuración, el número total de empleos eliminados por el número uno francés en menos de 10 años se eleva a 50.000, según los sindicatos. Las razones alegadas para esta sangría de empleos suelen ser las mismas. Para el dueño del holandés KPN, Ad Scheepbouwer, fueron "las enormes mutaciones" y para Telefónica fueron "el nuevo entorno del mercado de las telecomunicaciones" o los "crecientes desafíos" para el presidente Deutsche Telekom, Kai-Uwe Ricke. Los viejos monopolios, construidos para proporcionar el servicio de telefonía fija a su mercado interno, tienen que hacer frente a la reducción de este mercado ante la emergencia de nuevos servicios, como la telefonía por internet, denominada VoIP, y gratuita, la telefonía móvil y después de la oleada de liberalizaciones del sector a finales de los años 90, el desembarco de competidores cada vez más agresivos. Los viejos monopolios, que cotizan en Bolsa, tienen que rendir cuentas a los accionistas que los juzgan por la rentabilidad -en un entorno competitivo difícil-. Les dicen que rentabilidad significa reducción de costes y éstos siempre vienen de la mano de la supresión de efectivos. La telefonía fija ha sido la primera en pagar los platos rotos del avance de las tecnologías de la comunicación. Ha sido el caso de Holanda, donde la fuerte penetración de internet y de la telefonía móvil, junto con la llegada de la competencia, ha diezmado los beneficios de la telefonía fija encarnada por KPN, obligándola a reestructurar esta división. Otro tanto ocurre en España, donde Jazztel o Auna, recién llegados, han mordido parte del mercado que antes controlaba Telefónica. Y en Alemania, donde 20.000 de las 32.000 supresiones de empleo previstas para el 2008 afectan a la telefonía fija.Al tiempo que pasa a la historia el estatuto de sociedad pública, la disminución de la proporción de funcionarios en los efectivos de las grandes empresas favorece las supresiones de empleo.
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Es que los tiran par ano tener cargar y luego tener esos mismos trabajadores u otros mediante subcontratas.