La gigante estadounidense de computadoras Hewlett-Packard Co. conoce de cerca el desafío de ascender mujeres a las posiciones de gerencia en Japón.
n las operaciones mundiales de la compañía, las mujeres ocupan 20% de los puestos de gerencia. En Estados Unidos esa cifra supera 25%. Sin embargo, en Japón las mujeres ocupan menos de 4% de estos puestos en HP. Es una cifra tan baja, que "tuvimos que hacer algo", dice Akiko Kawai, una ejecutiva de HP a cargo del programa para promover a las mujeres.
Para motivar a las empleadas, Kawai organizó un grupo de apoyo que las anima a discutir temas como destrezas comunicacionales, gestión del tiempo y equilibrar el trabajo con la vida familiar. HP también ha formado parejas entre mujeres con carreras prometedoras y los ejecutivos de alto rango, que casi por definición son todos hombres. Un mentor es Masaru Someya, un director de marketing, y dice sobre la mujer con la que trabajó: "Tenía muchas habilidades, pero no se daba cuenta de lo buena que era".
Que las profesionales mujeres carezcan de confianza en sí mismas es sólo una de las razones por las que Japón, la segunda economía del mundo, se sitúa muy por detrás de otras naciones, e incluso de América Latina, a la hora de ascender a las mujeres en el trabajo. La ausencia de japonesas en altos puestos de gerencia incluso va más allá de la típica dificultad de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida familiar que enfrentan las profesionales ambiciosas en cualquier lugar del mundo.
Las profesionales en Japón enfrentan problemas socialmente complejos, desde el sexismo hasta actitudes muy arraigadas sobre la división del trabajo. Se trata de asuntos que no son fáciles de revertir.
Históricamente, la mujer japonesa ha desempeñado un papel servil en la sociedad, logrando avances mucho después que sus homólogas en Europa, EE.UU. y partes de América Latina. Por ejemplo, las mujeres no obtuvieron el derecho a voto hasta después de la Segunda Guerra Mundial, y sólo porque la ley se redactó en el marco de la constitución esbozada por EE.UU. El país aún les prohibe volver a casarse hasta que transcurran seis meses después de un divorcio. La idea es asegurarse de que no estén embarazadas con el hijo del ex esposo.
En los años 60, muchas mujeres, cuyas madres trabajaban en granjas o negocios familiares, consideraban un privilegio dedicarse a la casa mientras sus esposos trabajaban interminables horas en compañías de rápido crecimiento que mantenían la ebullición de la economía japonesa.
Mientras el movimiento feminista llamaba a las mujeres de todo el mundo a luchar por la igualdad, las japonesas aceptaban la separación de género para roles profesionales. Incluso hoy en día, muchas mujeres entre 30 y 40 años, que son los mejores años a nivel profesional, escogen abandonar la vida laboral para ocuparse de criar a los hijos.
Así, aun cuando más mujeres terminan sus estudios universitarios y componen el 41% de la fuerza laboral, incluyendo las que trabajan media jornada, el legado continúa. Los hombres todavía tienen reservas a la hora de contratarlas para puestos ejecutivos, asumiendo que ellas no pueden conllevar la responsabilidad. Y al contar con pocos modelos a seguir, las propias mujeres son reacias a aceptar el desafío pensando que no están hechas para la alta gerencia.
Respondiendo ante las críticas mundiales por la falta de oportunidades profesionales para las mujeres, el gobierno de Japón está impulsando medidas para mejorar la situación. Las autoridades buscan aumentar el número de mujeres trabajadores , en parte para resolver los problemas demográficos planteados por el envejecimiento de la población.
Compañías desde bancos a fabricantes de partes de automóviles están realizando programas para formar y retener a ejecutivas. El año pasado Sharp creó un programa especial que provee un aprendizaje de tres años para mujeres con el potencial de convertirse en altas ejecutivas. La compañía también publica perfiles de sus mujeres talentosas en la revista corporativa. "Ella reacciona rápido y hace el trabajo con eficiencia", dice un gerente sobre su supervisora de marketing. "Es una líder que sabe impulsar al equipo".
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es muy cierto,las mujeres son muy pesimistas,no se dan cuenta de sus habilidades,pero es que son mujeres,no se le pueden exigir peras al olmo,como dijo un academico de hardvard,no sirven mas que para procrear,es una lastima, que poco amor propio tienen
Lo que tu dices no es cierto, además todos tenemos la misma fuerza interior
Rosa
lo que dijo Ruben, me parece tan estupido, pensar asi en estos tiempos.
creo que ruben no esta bien centrado en los comentarios que el dice como psicologa le recomiendo que asista auna consulta que se le atendera muy bien.