Durante 14 años, una regulación tras otra ha ido detrás de Microsoft, la mayoría sin éxito. En 1990, la Comisión Federal de Comercio lanzó una investigación con una enorme lista de prácticas monopolísticas por parte de Microsoft. El punto clave del caso se perdió. En 1998, el Departamento de Justicia intentó prevenir a Microsoft de usar prácticas monopolísticas con su sistema operativo Windows hacia el mercado emergente de buscadores web.
icrosoft se mantuvo firme, luchó entre bambalinas y consiguió que solo le dieran una palmadita en la espalda. Ahora, los reguladores europeos están tomando el pulso ante Microsoft. El gigante de Redmond está luchando de nuevo, pero existe un cambio razonable que puede ayudar a los reguladores a que esta lucha sea más de igual a igual, y no la de David contra Goliath como estaba siendo hasta estos momentos.
La Unión Europea etiquetó a Microsoft por su monopolio abusivo. La compañía tendría que ofrecer en Europa dos versiones de su monopolístico sistema operativo windows: una con windows media player, que permitiese a los usuarios ver vídeos y escuchar música, y otra sin él.
La Unión Europea también notificó que Microsoft tendría que compartir información técnica con sus rivales que pudiera ayudar a que su software trabajara mejor con windows. Del mismo modo, la comisión impuso una multa de 613 billones de dólares. Nos estamos asegurando simplemente de que cualquier persona que desarrolle un nuevo software tenga una oportunidad justa de competir en el mercado, comentaba Mario Monte, comisionado de la Unión Europea.
Los monopolios no son buenos
El últimas directivas golpean en el corazón de la estrategia de Microsoft. Por más de una década, ha habido complicaciones respecto a Windows, ofreciendo a los consumidores razones para actualizar, y a menudo derrotando a sus rivales en el proceso.
Pero en la búsqueda de que Microsoft tiene ilegalmente el poder de su monopolio con Windows para destruir a la competencia, la Unión Europea está intentando hacer algo más que castigar a Microsoft por sus trangresiones. Si las reglas se mantienen, pueden limitar peligrosamente la habilidad de Microsoft de añadir características a su software en el futuro.
Aunque las directivas se aplican oficialmente solo en Europa, se espera que su impacto sea mundial. Tan lejos como el ojo puede ver, Microsoft va a ser desafiado por sus competidores y los gobiernos, cada vez que quiera añadir algo a Windows, comenta Michael A.Cusumano, profesor en el Massachusetts Institute of Technology.
Microsoft no ha perdido el tiempo en hablar sobre la decisión del comisionado europeo. Creemos que cada compañía debe ser capaz de mejorar sus productos para satisfacer así las necesidades de los consumidores, comenta Steven A. Ballmer, CEO de Microsoft. Además, Ballmer apuntaba que Microsoft no planea reconsiderar su futuro a la hora de diseñar productos o planear cambios.
En el tiempo que vivimos, tenemos más preguntas que respuestas, pero la incertidumbre amenaza con poner la estrategia de desarrollo de software de Microsoft en duda. Para empezar, Microsoft tiene que lanzar una versión de Windows sin el windows media player. Los distribuidores tienen que decidir si quieren comprar un windows con tecnología de un grupo rival de Microsoft, como por ejemplo RealNetworks o Apple Computer.
El cambio en el statu quo de Microsoft puede empezar a tener impacto como pronto el año próximo. Será cuando Microsoft esté considerando el lanzamiento de una actualización intermedia de Windows que puede incluir la habilidad de realizar búsquedas en la web directamente desde la pantalla principal de Windows. Esto puede poner en desventaja a empresas rivales tales como Google. Google ha comentado por su parte que no intentará bloquear esta iniciativa de Microsoft en la Corte, pero ya veremos lo que sucede en el futuro.
Todavía es demasiadopronto para decir si esto va a afectar substancialmente en la conducta de Microsoft. El gigante de Redmond ha manejado su escape hasta ahora, y no se espera que sea diferente en sus tácticas de monopolio por el momento. Pero una cosa sí es cierta: el viejo mundo ha impuesto un nuevo orden mundial que puede hacer que Microsoft se sienta muy incómodo, y he oido decir por ahí que hay un pingüino que tiene bastante culpa en ello.
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