Los dos principales ejecutivos de la firma de telecomunicaciones WorldCom fueron acusados hoy de fraude, conspiración y falsificación por su participación en el fraude contable de 11.000 millones de dólares que terminó en la quiebra de la empresa. El fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft, anunció hoy cargos criminales contra Bernie Ebbers, ex director ejecutivo de la compañía, y Scott Sullivan, gerente de finanzas de la empresa.
Este último se declaró inmediatamente culpable y se comprometió a cooperar con la justicia para aclarar las responsabilidades en las irregularidades que terminaron con la mayor bancarrota de la historia empresarial estadounidense, ocurrida en julio de 2002.
En conferencia de prensa, el fiscal general de EEUU aclaró que Ebbers y Sullivan fueron acusados de fraude en el mercado de valores, conspiración para efectuar fraude y falsificación de documentos que fueron entregados a las autoridades reguladoras de la Comisión de Valores (SEC).
En caso de ser encontrados culpables, los ejecutivos podrían enfrentar penas de hasta 25 años de cárcel, además de importantes multas.
Además de cooperar con la justicia, Sullivan se comprometió a entregar su mansión en Florida como compensación por los daños provocados.
Según explicó el abogado de Sullivan, Irvin Nathan, los nuevos cargos y el acuerdo al que llegó con las autoridades, exime a su cliente de las acusaciones que habían sido presentadas anteriormente por los fiscales, así como el caso que llevaba la SEC en su contra.
Sullivan se comprometió también a no volver a ocupar un puesto de importancia en una compañía que negocie acciones de forma pública.
La juez que lleva el caso, Barbara Jones, señaló que la sentencia que reciba Sullivan dependerá del grado de cooperación que muestre en el juicio, en el que se espera sea el testigo clave de la fiscalía por su cercanía a Ebbers y el conocimiento que tenía de las prácticas de WorldCom para defraudar a los inversores y accionistas.
A juicio de los expertos legales, la declaración de culpabilidad de Sullivan y su acuerdo con la fiscalía (cuyos detalles no han sido facilitados) dan un fuerte impulso en el caso que las autoridades tienen contra Ebbers.
El ex presidente de WorldCom, empresa que cambió su nombre a MCI y que está en proceso de salir de la bancarrota, era famoso por su estilo de conducción de los negocios, basado en gran parte en órdenes e instrucciones verbales.
La fiscalía alega que los dos ejecutivos dirigían la compañía con poco o nulo control por parte de un directorio que estaba compuesto en su mayoría de amigos personales de Ebbers, al tiempo que ideaban complejas operaciones contables para aumentar de forma ficticia los ingresos de la empresa y disminuir sus gastos.
Las vistas del caso de Ebbers se realizará a partir de mañana, miércoles, mientras se espera que el juicio contra Sullivan se inicie en abril.
El pasado septiembre, en su primera comparecencia ante el juez, Ebbers se declaró inocente de los cargos de fraude que presentó en su contra el fiscal general del estado norteamericano de Oklahoma, Drew Edmondson.
Tras esta declaración, fue puesto en libertad bajo una fianza de 50.000 dólares.
En noviembre pasado, la fiscalía decidió retirar temporalmente los cargos contra el ex director ejecutivo, si bien anunció que los volvería a plantear de nuevo en este mes de marzo.
Ebbers dimitió como directivo de Worldcom antes de la bancarrota, en abril de 2002, en medio de acusaciones por parte de los supervisores bursátiles de que la empresa le avaló préstamos personales por importe de 400 millones de dólares.
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