Con el verano llega la hora de volverse loco pensando en dónde ir de vacaciones, pero teniendo en cuenta que no se nos salga del presupuesto. Desde que Internet irrumpiera en el ámbito empresarial, la compra-venta de billetes de avión, estancias en un hotel o un paquete turístico ha cambiado mucho. Según un estudio del Observatorio Español de Internet, los españoles se gastarán este año cerca de 500 millones de euros contratando viajes, vuelos o reservas on-line , esto supone una media de 200 euros por persona.
l turismo es uno de los sectores que está viendo cómo Internet está modificando la forma de hacer negocio. Cada día es más común que los usuarios de Internet busquen su viaje ideal a través de la Red, vean los hoteles, comparen precios e incluso adquieran su paquete turístico a golpe de tarjeta de crédito. En el ciberespacio es posible encontrar ofertas muy diversas y, encima, a menor coste que en las tradicionales agencias de viaje, y sin tener que pagar las comisiones.
Además, las propuestas que ofrecen las diversas páginas web las pueden ver más clientes potenciales que las que se colocan en los habituales cristales de los escaparates, con el valor añadido de que los catálogos se renuevan cada cinco minutos. De ahí, que el viajero español se vuelva cada vez más exigente y ya no se conforme con los catálogos que ha ido recogiendo en la agencia de turno. El nuevo turista tiende a organizar él mismo su propio período vacacional. Con este fin realiza búsquedas exhaustivas, tanto de información sobre el lugar donde quiere ir, como de la forma de desplazamiento que se ajuste más a su bolsillo.
Los sociólogos denominan a este nuevo fenómeno "la explosión de la diversidad". Francesco Frangialli, secretario de la Organización Mundial de Turismo, va más a allá y habla del inicio de una nueva era, "la era del zapping turístico". El cliente ya no tiene que ir de agencia en agencia para comparar destinos y precios, desde su casa puede elegir entre un amplio abanico de posibilidades. Según el Observatorio Español de Internet, uno de cada cuatro españoles utiliza Internet para contratar un paquete turístico, lo que representa a 2,5 millones de los ciudadanos que viajan.
El riesgo de comprar a ciegas
En un principio, lo que parece un enemigo capaz de exterminar el negocio de las agencias, no lo es tanto. Por un lado, la desconfianza ralentiza el negocio. Los españoles todavía somos reacios a dar nuestro número de tarjeta de crédito por Internet. De hecho, ya se han dado estafas. El propio Observatorio afirma que el 5% de las ventas de viajes on-line son fraudulentas, mientras que el 20% de la venta de paquetes turísticos están sujetos a algún tipo de publicidad engañosa, encubierta o con un incremento posterior de precio.
Por otro lado, ante el retraso o cancelación de un vuelo, o que el viaje contratado no es el que se ofertaba, ¿a quién se debe reclamar? Por ejemplo, algunas compañías aéreas no cuentan con un stand en el aeropuerto donde se pueda dar parte de la pérdida de una maleta. Ésta es una de las principales bazas con las que cuentan las agencias tradicionales. Una persona física que se responsabilice de los posibles percances es muy importante. Pero además, esta persona no sólo va a solucionar las incidencias, sino también va a asesorar al consumidor para hacer más fácil su elección de destino.
Con todo, no quiere decir que nos debamos decantar por una u otra forma de contratar nuestras vacaciones, sino complementarlas. Es decir, si combinamos la búsqueda por agencia con la navegación por Internet, seguro que seremos capaces de organizarnos un buen plan de viaje. Eso sí, siempre leyendo la letra pequeña de las transacciones que vayamos a realizar tanto físicas como virtuales.

De cualquier modo, todos los touroperadores, sean virtuales o fisicos, nos dan garantias ficticias. Puesto que si tenemos problemas en nuestras vacaciones, ya da igual de quien se responsabiliza, por lo pronto se nos han cargado el relax y el descanso, Asi es que si te puedes ahorrar unos euros, lo demas es cuestion de fé.