Las elecciones parlamentarias celebradas en Estonia, que concluyeron el pasado domingo, tuvieron algo de especial: eran las pioneras del mundo que se organizaban por Internet y las primeras que se celebraban desde el ingreso de Estonia, en 2004, en la Unión Europea y la OTAN.
a Comisión electoral del país comunicó que la participación total fue de un 61% del censo, cifrado en cerca de 900.000 votantes, respecto al 58% de los comicios pasados en 2003. De ese porcentage, más de 30.000 realizaron su voto por Internet.
Los votantes estonios pudieron votar desde casa o desde el trabajo y utilizar su ordenador personal o el de la oficina para elegir a su candidato por vía electrónica. Para ello se sirvieron de una carné de identidad electrónico que se introducía en un lector electrónico, que casi todos los estonios ya poseen.
Esta nueva forma de escrutinio fue criticada ya que se pensó que los votantes podían ser presionados por su propio entorno o las votaciones podían ser manipuladas. Por esta razón, la ley electoral autorizó a los estonios que no querían votar 'online' acudir a las urnas y poder hacerlo de la manera tradicional.
Entre estas críticas figuraba la de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que no confiaba mucho en los métodos utilizados para el control del voto electrónico.
Un miembro de la organización dejaba clara su postura, "debemos determinar si las medidas de transparencia son suficientes para garantizar la imparcialidad. Surgen también preguntas sobre la seguridad del voto electrónico, pero no queremos entrar en el sistema, porque haría falta tener competencias técnicas muy especiales. El voto electrónico requiere una confianza pública, como cualquier otro sistema".
Sin embargo, para la mayoría de los expertos estonios, así como para la Comisión Electoral Central, confiaron en que el voto por Internet era fiable.
El argumento en el que se apoyaban era sencillo: si el 82% de los estonios tramita la devolución de impuestos por Internet y confía a este medio sus operaciones financieras, no hay motivo para que no le confíen su voto.
Esta idea también la apoyaba Ivar Tallo, director de una ONG de Estonia, e-Governance Academy, quien aseguraba que los estonios no tenían razones para desconfiar del voto 'online'.
"Los estonios realizan sus transacciones financieras por Internet, envían sus declaraciones de impuestos por Internet, hacen transferencias económicas a través de bancos electrónicos... ¿por qué iban a desconfiar del voto por Internet?", se pregunta Tallo.
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ojalá que esto le sirva a otros paises y empiecen a innovar en esta area, que arta lata da ir a las urnas. Por lo mismo el nivel de interes publico por votar a decaido drasticamente.
ola