Los británicos son los menos aplicados de Europa en lo que concierne al ahorro de energía, mientras que los alemanes son los más eficaces en la materia, según un estudio realizado sobre 5.000 europeos.
os británicos reconocen cometer de media 32 acciones semanales que conllevan un desperdicio de energía, es decir, dos veces más que los alemanes, que adelantan en la clasificación a los españoles.
El peor hábito de los británicos es dejar funcionando los aparatos eléctricos aunque no sea necesario. Un 71% de los encuestados admite este comportamiento, según el estudio llevado a cabo por Energy Saving Trust, una asociación de ayuda a los consumidores.
A menos que estos hábitos cambien, la asociación predice que de aquí a 2010 el Reino Unido habrá gastado inútilmente 11.000 millones de libras (16.000 millones de euros) y 43 millones de toneladas de dióxido de carbono, el equivalente a la emisión de más de siete millones de casas.
El estudio, llevado a cabo en Alemania, España, Francia, Italia y Gran Bretaña, muestra que dos de cada tres británicos dejan su cargador de teléfono enchufado sin utilizar, u olvidan habitualmente apagar las luces cuando salen de algún sitio.
La mitad de ellos dicen que prefieren ir en coche a distancias muy cortas en lugar de la bicicleta, los transportes públicos o ir a pie. Tres veces menos de franceses utilizan de esa manera su coche. Imitándoles, los británicos ahorrarían el equivalente a cerca de 5.000 millones de kilómetros cada año.
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