Hace ya casi un año tuve la oportunidad de participar como voluntario en un simulacro de votación digital. Fue un experimento con el fin de evaluar si era factible sustituir el acto de depositar el voto personalmente en la urna, por el envío del voto por Internet o con un mensajes SMS. En un artículo expresé mi escepticismo sobre a esta posibilidad,. resumo lo expuesto con uno de sus párrafos; la tecnología digital cubre las elecciones con una capa tecnológica que quita la claridad imprescindible que debe tener una votación democrática.
Con todo, pensaba que era factible sustituir
el lento y tedioso conteo de votos manual por uno mecánico, pues me
pareció, que con los pertinentes controles sobre la máquina, puede
ser incluso más seguro a la hora de evitar los fraudes,
intencionados o involuntarios, contar con ayuda de un aparato que
el manualmente. Una noticia escuchada en un
podcasting de los Estados Unidos, me lleva hoy a pensar es
imposible fiarse de los medios mecánicos en votaciones
democráticas, ni siquiera para algo aparentemente tan simple como
contar los votos.
Dudas sobre la victoria de Bush
Todo partió de las dudas suscitadas por ciertas máquinas utilizadas en las elecciones americanas. La empresa Diebold, fabricante de equipos de alta seguridad como cajeros automáticos, suministra a bastantes estados de la Unión unas pantallas táctiles por las que los ciudadanos introducen su voto en las elecciones. Lógicamente, antes de ser utilizadas en tan delicada misión, han pasado una serie de controles realizados tanto por expertos de seguridad, como de los partidos políticos.
Pese a ello, las máquinas siguen provocando suspicacias, por lo que con el fin de eliminar las dudas, el supervisor de elecciones del condado de Leon en el Estado de Florida decidió contratar a Harri Hursti, un experto hacker finlandés, para que tratara de buscar forma de crakear la máquina. El resultado del experimento fue que Hursti pudo cambiar al gusto del cliente el resultado de una votación experimental, con solo introducir en la máquina una tarjeta de memoria preprogramada. Con ella se consiguió en un simulacro de elección, cambiar el resultados de dos personas que votaron SI y seis que votaron NO, a siete SI y uno NO.
Quien fabrica las máquinas es republicano
Complica mas aún más el caso, que el CEO y máximo responsable de la compañía fabricante de las máquinas, es uno de los máximos donantes de donativos al partido republicano, que, (¿casualmente?), este partido ganó cruciales y discutidas votaciones en el Estado de Florida en el año 2000 y en Ohio en el 2004, que permitieron el triunfo y la reelección de Bush, y que en esos dos estados se utilizaron precisamente las máquinas Diebold. Hoy se duda de la limpieza de los resultados electorales de 37 estados que tienen repartidos 50.000 terminales de este fabricante.
El control independiente no es suficiente
Estas máquinas sustituyen el conteo manual, por un totalizador que finalizada la elección muestra el resultado de la elección, sin que quede voto de papel que permita comprobar la votación por otro procedimiento. Lógicamente, tanto las máquinas como los sistemas de comunicación con el centro electoral, son chequeados por organismos independientes y por los propios partidos y en el momento de la elección, se considera naturalmente que está fuera de toda duda que no han sufrido manipulación fraudulenta.
¿Desde cuando es posibles hacer fraude?
Pero, el problema radica en que es imposible fabricar un hardware o software garantizado contra los hackers, como bien sabe Microsoft, Firefox y todas las compañía antivirus. Lo más que puede conseguir son productos que no se les conozca forma de hachearlos, (hasta el momento). Lo que es lo mismo, siempre hay la posibilidad de que en el futuro se encuentre una forma hacerlo, como ocurrió en este caso, y lo que es más preocupante, descubierta la forma, nunca sabremos con certeza si alguien la conocía con anterioridad, ni desde cuanto tiempo atrás.
Por tanto, la limpieza de los resultados electorales obtenidos únicamente con medios mecánicos, independientemente del sistema utilizado, siempre será objeto de duda razonable, con lo que se tambalea el principal pilar de la democracia.
Dos caminos, el tecnológico y la cuenta de la vieja
La única forma de evitar esta duda es que junto al tradicional sistema de elección manual, se acompañe un sistema mecanizado, que de rápidamente los resultados provisionales, a la espera de dar los definitivos manualmente, pues este medio es la única forma posible de validar el correcto funcionamiento de todos los equipos y sistemas, precisamente en el momento de la elección. Cualquier otra prueba puede garantizar el buen funcionamiento de los aparatos antes o después de las elecciones, pero no en su transcurso es inútil, nada más sencillo que instalar bombas lógicas que falseen los resultados durante el transcurso de la votación.
Contar a mano, un método a prueba de fraude
Si se hubiesen hecho conteos manuales paralelos a los mecánicos en las mesas donde se utilizan los Diebold, de existir fraude, hubiera sido detectado y los resultados válidos se reflejarían en las actas de esas mesas electorales, firmados por componentes de la mesa y los representantes de los partidos, que garantizarían la limpieza electoral, pues conchavar a los participantes de una mesa, es difícil, aunque posible, pero es absolutamente imposible hacerlo en 50000 mesas y conseguir además que todos estén a favor del mismo partido, lo que si se puede hacer con las máquinas.
Mucho me temo, que salvo que se quiera institucional el pucherazo, o que los partidos inocentemente aprueben métodos suicida de sufragio, los sufridos componentes de las mesas electorales, ciudadanos de a pie y compromisarios políticos, tendrán que seguir usando el lento, farragoso, pero seguro, sistema conteo manual de votos por muchos años.

Hace muchos años, cuando habia gente (reyes) a la que le sobraba el dinero (y todo lo demas) y las maquinas de medir el tiempo (relojes) eran artesania hecha por artesanos (echaban cuentas de las vueltas y fabricaban los engranajes) uno de esos sobrados pidio un RELOJ con todos los extras (posiciones de los planetas, posiciones de la luna, y encima prevision de eclipses).
Como eso era complicado de calcular por separado y sobre papel, juntarlo todo mecanicamente era dificilisimo y tardaron muchos años, pero como habia premio gordo ...
Se presentaron dos a recogerlo. Ambos daban las predicciones. Pero de repente uno hizo un ruido muy raro. Fue tan raro que lo abrieron para sacar a la persona que habia dentro.
Las maquinas de votar lo que no pueden ser de ninguna manera cajas negras.
Un programa puede comprobarse a si mismo (desde algo tan simple como el md5sum a criptografia).
Un programa puede comprobar la maquina en la que esta albergado (comprobar, aleatoria o sistematicamente, la salida y la entrada del mismo) y enviar las pruebas a otra maquina (firmadas criptograficamente).
La unica forma de meter mano seria fisicamente entre el teclado del usuario y el procesador, pero ahi seria donde habria que mirar y precintar, como las urnas.
Con un programa en codigo abierto, y la estructura fisica lo mismo, vista por un millon de ojos (yo lo miraria, pero no lo examinaria, muchos hackers si) es casi invulnerable, sobre todo si es lo suficientemente simple.
Estados Unidos es una de las cunas de la democracia moderna, y con una tradicion democratica esplendida (muy mejorable, pero comparada con la nuestra ... pues que envidia me dan) donde sin embargo se dan casos como las papeletas mariposa de Florida (Bush - Gore) en la que miles de decisivos votos fueron equivocados por su mal diseño (se siguen usando en varios estados, y no se han cambiado por no pagar maquinas de perforar nuevas) y el de esas maquinitas electronicas, que las usaron antes de probarlas contra todo y todos.
Desde luego yo no me fiaría de ninguna máquina que no tuviera su comprobante en papel para introducirlo en una urna al modo manual. Así habría el conteo mecánico instantáneo y luego el conteo tradicional para verificación.
Lo contrario es como jugarse el dinero a una tragaperras, que están amañadas para que se queden con parte del dinero.
Y lo mínimo exigible sería poder descargar su código fuente para examinarlo en casa, aunque creo que ni esto bastaría para garantizar imparcialidad ya que hay muchos puntos susceptibles de ser amañados.
Aunque te dieran el código fuente, nunca tendrías la total seguridad que el código máquina que gobierna el aparato es el mismo que el obtenido por compilacuión del código fuente.
Y lo que tiene mas fallos que una escopeta de feria son los sistema que no exijen la presencia física del votante en el colegio electoral.
Votar por SMS, Internet o correo (esto último, hoy está aceptado) permite todo tipo de fraudes, como hacer votar a muertos, ancianos con alzeimer, cambiar los votos reales por otros, o coaccionar de montones de formas a los votantes.
quiero desirle