Después de haber conservado cuidadosamente una colección de más de 200 coches clásicos, el locutor y empresario radial Art Astor los sacó a subasta. Se quedó, nada más con otros 70.
l locutor, un nativo del sur de California que creció con una gran pasión por los automóviles, comenzó a coleccionar vehículos clásicos hace 30 años, cuando comenzó a comprar estaciones de radio y a ganar la cantidad de dinero necesaria para poseer vehículos como un Rolls-Royce roadster de 1927 que alguna ocasión perteneció al vaquero cinematográfico Tom Mix.
En la actualidad, con 83 años a cuestas y sin la posibilidad de encontrar a alguien que tuviera la capacidad y la disposición financiera para cuidar de su colección cuando muriera, Astor decidió desprenderse de 200 autos de un total de 270 que posee.
Los autos que sacó a la venta fueron subastados el sábado en el Centro de Eventos Astor en Anaheim, donde también se encuentra una gran colección de radios y teléfonos antiguos y que también fueron subastados el viernes.
La venta de todos los artículos concluyó ayer y se calcula que recaudó más de $25 millones.
Desprenderse de sus autos realmente le parte el corazón a Astor, quien posee una emisora de radio que trasmite en la región interior del sur de California así como otras dos estaciones en el área de San Diego. ''Nunca tuve un auto que yo comprara y que no me gustara'', señaló tranquilamente el normalmente efusivo empresario desde su museo, luego de salir a dar una vuelta a bordo de un Cadillac Coup de Ville de 1955.
''Cuando uno se desprende de un automóvil que uno mismo compró, probó, miró y del cual se enamoró llega a los límites de lo traumático'', agregó con un suspiro.
A diferencia de muchos autos que se encuentran en museos, Astor puede sacar a la calle cualquiera de los vehículos en cualquier momento. Cada auto en el Museo del Automóvil Astor está limpio, pulido y listo para manejarse.
''Es el único museo en el mundo en el que todo lo que hay dentro debe funcionar, hasta el curador'', señaló Astor con una carcajada sonora.
Sin embargo, ésta puede ser una razón por la cual también está vendiendo sus autos.
Mantener un equipo de más de seis personas para conservar automóviles, radios y teléfonos le cuesta una fortuna y ''no soy lo suficientemente acaudalado o tengo la fortuna como para desperdiciar un par de millones de dólares al año'', agregó.
Parte de las ganancias de las subastas de sus objetos personales serán entregadas a obras de beneficencia.
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