Los campesinos de China han encontrado una utilidad alternativa a las vuvuzelas que tan famosas se hicieron en los estadios sudafricanos durante el Mundial, y con ellas están intentando ahuyentar una plaga de jabalíes que asola sus cultivos en el este del país, relató la prensa oficial del país asiático.
egún la agencia estatal Xinhua, los
campesinos peinan los campos haciendo sonar estos molestos
instrumentos -y también otros, como trompetas o aparatos de
karaoke- para intentar que migren los cerca de 150.000 cerdos
salvajes que están asolando diez localidades de la provincia
oriental de Zhejiang.
La población de este animal se ha multiplicado por cinco en una
década, hasta el punto que se han podido ver estos animales incluso
en la zona más turística de la provincia, el Lago del Oeste, un
parque natural situado en la capital provincial (Hangzhou).
Los jabalíes han destruido un tercio de las cosechas en algunas
localidades, donde también se ha recurrido a gongs, fuegos
artificiales o hasta artefactos explosivos para ahuyentarlos, sin
éxito.
El aumento de la cobertura forestal en la zona (del 64 al 75 por
ciento del total en los últimos 20 años) es una de las razones del
aumento de la población de los jabalíes.
El recurso a la caza para controlarlos tampoco está sirviendo, ya
que los cazadores se cobran al año unas 10.000 piezas, algo
insuficiente para reducir la población.
Las vuvuzelas, trompetas que imitan el sonido de los elefantes,
fueron pese a las quejas de espectadores y futbolistas la
"banda sonora" del reciente Mundial de Sudáfrica 2010,
ganado por España.
Muchas de ellas fueron fabricadas en China, que introdujo una
modalidad barata y de plástico en el mercado sudafricano hace unos
20 años, como alternativa a las vuvuzelas originales, nacidas en
los años 70 y fabricadas en metal.
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