onfirmando la pena de muerte para Raymond Mata, un preso condenado en 2000 por el sórdido asesinato de un niño de tres años, el tribunal prohibió al mismo tiempo por seis votos contra uno que sea ejecutado en una silla eléctrica.
"La electrocución y su historia probada de cuerpos quemados y carbonizados no es compatible con los conceptos de evolución de los criterios de decencia y dignidad humana", sostuvo el Supremo. La silla eléctrica "probó que es un dinosaurio más apropiado en el laboratorio del barón Frankenstein que en una cámara de ejecución" de una prisión gubernamental, agregó, citando el fallo de un juez de Florida en 1999.
Las autoridades de Nebraska habían pedido al tribunal que rechazara la petición de Mata, asegurando que con la silla eléctrica la muerte era instantánea y que, si acaso no lo fuera, la descarga de todos modos lo dejaría inconsciente al cabo de 15 ó 30 segundos.
La organización Human Rights Watch aplaudió la decisión. "Este fallo elimina la práctica barbárica de electrocución en Nebraska" indicó la portavoz Sarah Tofte.
Nebraska es el único estado norteamericano que no adoptó la inyección mortal. La silla eléctrica sigue vigente en otros varios estados en caso de que el condenado la elija, algo que se ha dado cinco veces desde 2002.
Aunque más de dos tercios de los norteamericanos están a favor de la pena de muerte, la inyección mortal también está cuestionada. El Tribunal Supremo estadounidense se debe pronunciar en algunos meses sobre su legalidad, y entretanto se han suspendido las ejecuciones pendientes desde el 25 de septiembre.
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