Un teclado, un ordenador con una tarjeta de sonido y un programa: con estos tres elementos un investigador francés de matemáticas aplicadas acaba de lanzar el primer piano digital afinable.
n teclado, un ordenador con una tarjeta de sonido y un programa: con estos tres elementos un investigador francés de matemáticas aplicadas acaba de lanzar el primer piano digital afinable. Philippe Guillaume ha ejercido durante 15 años la profesión de afinador, preparando los pianos de artistas como la portuguesa Maria Joao Pires o la española Alicia De Larrocha.
Ha estado más de 30 años estudiando para convertirse en agregado, doctor y luego director de investigación en el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas (INSA) de Toulouse (suroeste). "Con los pianos digitales llamados escalonados, actualmente en el mercado, las notas eran pregrabadas y no podían cambiar. No eran calculadas en tiempo real", explica este quincuagenario, cuya invención ya ha interesado a varios grandes fabricantes de pianos digitales.
Gracias a Pianoteq, el programa que ha creado con la ayuda de un ingeniero de 32 años, Julien Pommier, "es posible intervenir sobre diferentes parámetros de este piano virtual", explica Philippe Guillaume. Así, el profesional o el apasionado de la música pueden hacer variar las propiedades del instrumento, haciéndolo llegar a pasar por un verdadero piano de cola o un pianoforte del siglo XVIII. "Podemos influir sobre las cuerdas, las teclas o la misma tabla de armonía", afirma este ex director del departamento de matemáticas del INSA.
Este piano afinable, cuyo inventor está preparando una nueva versión, ha encontrado diversas aplicaciones, como en el museo de Kremsegg Schloss de Kremsmunster, en Austria, donde al lado de un auténtico pianoforte del siglo XIX los visitantes pueden tocar este piano virtual para ver cómo sonaba realmente el antiguo instrumento. Lo mismo sucederá próximamente en el museo Haendelhaus de Halle, en Alemania. "Soy un apasionado del piano y gracias mis conocimientos científicos este instrumento me ha permitido asociar mis diferentes facetas", reconoce el inventor del programa, que se puede descargar de internet.
Aparte del programa hace falta un ordenador con tarjeta de sonido, un teclado maestro y un casco, lo que cuesta cerca de 1.800 euros en total, para poder hacerse con este piano llamado de cuarta generación.
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