Un estudio de la Universidad de Saint Andrews en Reino Unido desafía las ideas preconcebidas de que los hombres son promiscuos y las mujeres tienden a ser más cuidadosas a la hora de elegir pareja.
a investigación, que se publica en
la revista 'Trends in Ecology and Evolution', sugiere que
en cuanto a las estrategias de emparejamiento humanas no existe un
único patrón universal y proporciona nuevos datos que podrían tener
impacto sobre futuras investigaciones sobre las conductas de
emparejamiento.
En 1948, el investigador Angus J. Bateman realizó unos famosos
estudios en moscas de la fruta que mostraron que los machos tienen
una mayor variación en el número de parejas sexuales y en el éxito
reproductivo que las hembras. Además, Bateman demostró que existía
una relación más fuerte entre el éxito reproductivo y el número de
parejas sexuales en los machos que en las hembras.
Bateman concluía que, debido a que un único óvulo es más costoso de
producir que un espermatozoide, la descendencia producida por una
hembra se limitaba a su capacidad para producir óvulos, mientras
que el éxito reproductivo del macho se limitaba al número de
hembras inseminadas. Estos estudios apoyaron la convención de que
los animales machos son competitivos y promiscuos mientras que las
hembras no son competitivas pero sí exigentes al elegir.
Según explica Gillian R. Brown, director del estudio, "la
visión convencional de machos promiscuos y sin sentido crítico y
las hembras exigentes se ha aplicado a nuestra propia especie.
Intentábamos realizar una revisión integral de la teoría de la
selección sexual y examinamos datos sobre la conducta de
emparejamiento y el éxito reproductivo en las poblaciones humanas
actuales para aumentar nuestro conocimiento de los roles sexuales
humanos".
El equipo de Brown examinó la aplicabilidad universal general de
los principios de Bateman. Para probar una de las suposiciones de
este investigador, comprobaron datos sobre la diferencia en el
éxito reproductivo de hombres y mujeres en 18 poblaciones
humanas.
Según los autores, aunque el éxito reproductivo de los varones
varió más que el femenino de forma global, se descubrió una enorme
variabilidad entre las poblaciones. Así, en el caso de las
sociedades monógamas, la variabilidad en el éxito reproductivo de
hombres y mujeres fue muy similar.
Los investigadores también examinaron los factores que podrían
explicar la variación en las poblaciones humanas que no se ajustan
a los pronósticos de los roles sexuales universales. "Avances
recientes en la teoría evolutiva sugieren que los factores como los
sesgos en la mortalidad por sexos, la tasa de sexos, la densidad
poblacional y la variación en la calidad de las parejas tienen un
mayor impacto sobre la conducta de emparejamiento de los
humanos", explica Brown.
Según el investigador, los conocimientos que se adquieran sobre
esta nueva perspectiva tendrán importantes implicaciones sobre cómo
concebimos la conducta sexual masculina y femenina.
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Es que las mujeres buscamos estabilidad emocional en cambio los hombres buscan es sexo con cualquier mujer
Mag, el artículo deja intuir justo lo contrario... o al menos que la cosa no está tan clara como nos habían contado.
Hay que empezar a darles a los hombres de su propia medicina y dejar los tabúes..en el pasado..tanto el hombre como la mujer padecen de igual manera..asi q hagamos lo q queramos sin condición alguna!!!