Seguramente alguna vez ha escuchado decir "Más vale sola que mal acompañada", y un informe del diario The New York Times parece confirmarlo.
egún su análisis, basado en el último censo, más de la mitad de las latinas que residen en Estados Unidos están solteras en estos momentos. ¿Será que las mujeres modernas están ahora más reacias a contraer matrimonio que en décadas anteriores?
Al respecto, la terapeuta Olga Quiroz, con práctica privada en San Diego, afirma que ahora la mujer está más consciente del esfuerzo que implica administrar un hogar y al mismo tiempo trabajar, y muchas no sienten el deseo de emprender esta empresa, al menos durante la juventud.
Además, al ser económicamente más independientes, aquellas que desean tener un hijo lo hacen sin ver la necesidad de tener un compañero permanente a su lado.
"En general, la mujer de estos tiempos que vive en países desarrollados se educa y prepara mejor para competir en el mercado laboral en igualdad de condiciones que el hombre. Este papel le brinda más confianza en sí misma y entonces exige con más determinación un casamiento bajo sus propios términos, los cuales muchas veces no coinciden con los de su novio".
Según Quiroz, esta tendencia a la soltería entre las latinas que muestra el reporte del The New York Times puede deberse a varios factores.
"Un alto porcentaje de latinas inmigrantes encuentra en esta nación las oportunidades de educarse y de emprender negocios propios, por lo que no quieren desaprovecharlas e invierten toda su energía en esto", dice la entrevistada, y agrega que si bien muchas optan por desarrollar su vida profesional y tener una pareja, no se casan ni tienen hijos.
Por otra parte, tanto en Estados Unidos como en otros países desarrollados la soltería en una mujer no está mal vista, como suele ocurrir en países tercermundistas, donde una mujer que no se casa a cierta edad (joven) es una "solterona" y hasta se le ridiculiza.
"Acá, permanecer sola es una elección de vida, y no aquello de que no es lo suficientemente buena, bonita o la cualidad que sea, y por eso ningún hombre la quiere tomar de esposa", dice la terapeuta.
"Además, y esto se da mucho entre las inmigrantes, un gran porcentaje no tiene familiares viviendo cerca de ellas y en general los latinos valoran mucho la presencia de sus seres queridos en la ceremonia civil y religiosa, por lo que prefieren convivir en unión libre hasta poder regresar a sus países de origen y casarse con la familia presente" agrega.
De todos modos, si aquellas que le huyen al matrimonio deciden algún día casarse, Esther Jungreis, autora del libro The Committed Marriage (Matrimonio comprometido), quien cuenta con una vasta experiencia en emparejar individuos, brinda algunos secretos para dejar la soltería por un matrimonio exitoso.
De acuerdo con Jungreis, estas simples recomendaciones pueden contribuir a que el matrimonio sea exitoso, y entonces no arrepentirse de haber tomado esta importante decisión.
Amistad. Sea amiga/o de su esposo/a. La palabra "amigo" en hebreo puede también significar "pastor". La relación de esposo y esposa debería ser como la de un pastor que cuida a su rebaño, siempre manteniendo un ojo atento y cariñoso sobre el otro.
Simplicidad. Hay simples actos de amor que no requieren gastos ni energía especial, pero que pueden ayudar mucho a la vida matrimonial, por ejemplo enviar un correo electrónico diciendo: "Te amo", sonreírle a menudo, permitirle saber cuánto le importa, etc.
Reconsideración. Cuando las parejas andan en problemas y uno de los cónyuges está considerando el divorcio, es conveniente que esperen hasta la mañana siguiente para tomar una decisión. Siempre existe la esperanza de que si ganamos un tiempo extra, podemos tener otra perspectiva y reconsiderar la decisión.
Responsabilidad. El matrimonio, como la vida, no es un camino tranquilo y sin sobresaltos, sino lleno de baches.
Si usted se mete en una calle estrecha y con baches, siente la tentación de culpar al vehículo y fantasear de que si tuviera un modelo diferente, podría estar bien. Tal racionalización conduce a la creencia que el problema no está en usted sino en el compañero, y si usted pudiera cambiarlo, todo estaría bien.
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Pues ello es verdad, yo prefiero sola a compañías interesadas solo en sacar de mi lo peor, afur, afur les digo,como algún falso tío que en desgracia se ha acercao fingiendo apoyerme para solo aprovecharse del mal momento. No doy nombres pero todos ya se darán cuenta. UHHH.