Los hombres bajo estrés podrían ser más propensos a participar en conductas arriesgadas como el juego, el tabaquismo, el sexo sin protección o el consumo de drogas, según un estudio de la Escuela de Gerontología de la Universidad de California del Sur en Estados Unidos que se publica en la revista 'PLoS One'. Por el contrario, el trabajo muestra que las mujeres estresadas moderan su conducta y podrían ser menos propensas a tomar decisiones arriesgadas.
egún explica Nichole Lighthall,
directora del estudio, "en términos evolutivos, quizás es más
beneficioso para los hombres ser agresivos en situaciones de estrés
cuando el riesgo y la recompensa están en juego. Aplicado a los
riesgos financieros, es similar a competir por el territorio o por
otros recursos de valor".
Los investigadores pidieron a individuos en un experimento que
participaran en un juego llamado 'tarea de globo de riesgo
análogo' en la que se consigue dinero al inflar un globo (unos
5 centavos de dólar americano por soplo).
Se informó a los participantes que podían conseguir sus ganancias
en cualquier momento del juego al pulsar el botón "recoger
$$$". Sin embargo, el globo podía explotar si se inflaba más
allá de un punto crítico designado aleatoriamente. Si el globo se
rompía se perdían todas las ganancias.
Según explica Lighthall, "uno de los aspectos valiosos de esta
tarea es su validez predictiva sobre la impulsividad en el mundo
real. Era necesario tomar riesgos para conseguir ganancias, pero un
exceso se asoció con menores logros". La investigadora señala
que existen situaciones en el día a día en las que una conducta de
riesgo no resulta beneficioso: "algunas veces ser conservador,
juicioso y cauteloso son buenos atributos".
En el grupo control, hombres y mujeres mostraron niveles similares
de toma de riesgos, inflando el globo unas 40 veces de media. Sin
embargo, las mujeres del grupo con estrés sólo inflaban el globo
una media de 32 veces, más de un 30 por ciento Mens que los hombres
estresados, que inflaban el globo una media de 48 veces.
"Los hombres parecían entrar en situaciones financieras más
arriesgadas que las mujeres pero sólo en la situación de estrés
observamos diferencias significativas en la conducta de riesgo
entre hombres y mujeres", añade Lighthall.
Las experiencias estresantes estimulan la liberación de cortisol,
conocido como la hormona del estrés. Los participantes fueron
asignados de forma aleatoria a un grupo de estrés en el que debían
mantener una mano en agua helada, lo que elevaba los niveles de
cortisol, sobre todo en las mujeres.
Según concluye Lighthall, en futuras investigaciones se podría
emplear neuroimagen para explorar cómo el cerebro procesa el estrés
o examinar si el estrés psicológico, como el que se produce cuando
se va a dar un discurso, podrían provocar resultados similares a
las del estrés físico utilizado en este estudio.
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