Y lo digo en serio. De verdad, no es una broma. Es que muchos biólogos calculan el número de individuos de una especie por los excrementos que hay en un ecosistema y el perro es mucho mejor que ellos. Claro, que tienen que entrenarlo antes para que busque semejante "tesoro".
El grado de sofisticación que está alcanzando esta "técnica" es realmente extraordinario. Ya no basta con comprobar la distancia a la que pueden encontrar lo que se les enseña, sino que biólogas como Sarah Reed han empezado a "calibrar" el efecto de la humedad y la temperatura sobre la capacidad de los perros para detectar los excrementos.
Y no parece que los perros se vayan a quedar sin trabajo. De hecho, los científicos ya han visto que llegan a ser más efectivos que colocar cámaras ocultas en los bosques para grabar la presencia de martas, linces u osos.
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