Tras la explosión de consumo electrónico bajo la excusa de las Navidades, se estima que Estados Unidos comienza este año con 33 millones de hogares que disfrutan de modernos y enormes televisores de alta definición (HDTV).
ifra que a su vez representa una creciente preocupación para las personalidades de la pequeña pantalla -desde presentadores de informativos a actores de teleseries pasando incluso por las esculturales estrellas del porno-, que se enfrentan a una tecnología sin piedad a la hora de dejar en evidencia arrugas, granos, poros, manchas y toda clase de detalles faciales poco atractivos.
Este vanidoso aprieto tecnológico estaría llegando hasta el punto de generar vaticinios sobre un forzado punto y final a los primeros planos, pese a formar parte de la gramática básica de la televisión. Con predicciones incluso de que cuando la Comisión Federal de Comunicaciones obligue en febrero de 2009 a que todas las cadenas emitan en formato digital, el impacto de la alta definición repercutirá hasta en la forma de negociar los contratos de las estrellas de televisión.
Con todo, estos problemas estéticos no dejan de plantearse con llamativas diferencias sexistas, ya que las audiencias parecen tener estándares mucho más críticos sobre el cutis de las mujeres que aparecen en pantalla. Como es el caso de la famosa presentadora Diane Sawyer, con 61 años muy bien llevados, pero que aparece completamente bañada y difuminada en luz desde que la cadena ABC empezó la pionera retrasmisión de su magazine matinal «Good Morning America» en alta definición. Junto a cambios de iluminación y realización, la HDTV también estaría motivando una nueva generación de maquillajes especialmente formulados para resistir el tremendo escrutinio visual de una tecnología que tampoco perdona el exceso de pringue en la cara. Cambio que obliga a sustituir las brochas y esponjitas tradicionalmente utilizadas para aplicar maquillaje por sofisticados aerógrafos, o máquinas difuminadoras como las utilizadas para pintar automóviles. Pero todas estas opciones tienen su límite.
El colmo de las complicaciones se encuentra en la multimillonaria industria del porno en EE.UU., que ya ha empezado a comercializar DVDs de alta definición. Con la consiguiente no deseada exhibición de celulitis, arrugas y ángulos pocos atractivos entre sus protagonistas. Sin mucho margen de maniobra para esconder todas estas imperfecciones, la alta definición estaría llegando a forzar una especie de «boom» en operaciones cosméticas y tratamientos de emergencia.
Jesse Jane, uno de los rostros y cuerpos más famosos de las películas porno que generan al año casi tres mil millones de euros en el mercado estadounidense, ha reconocido al «New York Times» su perentoria necesidad de pasar por el quirófano para mejorar el aspecto de unos implantes de silicona que se puso hace seis años. Prótesis que venían dando muy bien en cámara hasta que llegó la alta definición, con sus millonadas de píxels y televisores sobrados de pulgadas.
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mmamma mia! porno star? no se qe decir, pero me parece una cosa super warra!