Un encuentro de solteros reúne en el poblado de Gabriel y Galán a más de 300 personas con la intención de conocerse para una futura relación.
l trabajo, los bares, la escuela, la facultad, el pueblo... son lugares que han quedado relegados a un segundo plano desde que las nuevas tecnologías invaden el hogar de millones de personas que utilizan el ciberespacio para conocer un amor o simplemente establecer una relación amistosa. Sin embargo, son muchos los que siguen optando por el método más tradicional que existe para ligar: el cara a cara.
Cerca de un centenar de solteros, viudos y separados residentes en algunos pueblos de la Mancomunidad de Trasierra-Tierras de Granadilla, al norte de Cáceres, dieron ayer un paso más en su búsqueda del amor con la participación en el primer encuentro de solteros, que se celebró en el poblado de Gabriel y Galán.
Los gustos
«Busco una mujer sencilla, más joven que yo y que sea buena persona»; «Para mi lo más importante es que no me mienta y que me respete y me quiera»; «A mi me da igual cómo sea, siempre y cuando me guste y me trate bien»; «Mi intención es conocer a alguien hoy y seguir manteniendo el contacto para siempre»; «He tenido muchas novias durante mi juventud pero creo que nunca es tarde para encontrar el amor». Los solteros reconocían tímidamente sus intenciones antes de la llegada de las mujeres que, como no podía ser de otra manera, se hicieron de rogar con el retraso imprevisto de más de dos horas.
Tres autobuses, dos procedentes de Madrid y uno de Huelva, llegaron al poblado, poco antes de la hora de comer, donde les esperaban los hombres que unas horas después podrían convertirse en compañeros eternos.
Con flores en la mano y pañoleta al cuello, los señores, de diferentes edades, se acercaron apresuradamente a las féminas para entablar las primeras conversaciones. Algunos, más tímidos que otros, se limitaron a "echar el ojo" a las recién llegadas. «De momento estoy mirando y las hay muy guapas pero soy un poco tímido y prefiero que se acerquen ellas», decía Juan con una sonrisa.
La proporción estaba descompensada con beneficio de los hombres que tocaban al menos a dos mujeres, pues entre todas sumaban alrededor de 250. Madrileñas, andaluzas y gran cantidad de latinas e incluso egipcias con edades muy diversas, desde jóvenes que no superaban la treintena hasta algunas que dejaron atrás la jubilación hace años.
Entre el barullo se oían los comentarios de unos y otras que cuchicheaban entre ellos acerca de la primera impresión. «A mi ese ni aunque me lo regalen», decía una mujer a su grupo. «He visto a una que no está nada mal pero ya está hablando con otro», relataba uno algo celoso. «Voy a esperar un poco y luego en la comida me acerco a alguna, que ahora es aún pronto», aseguraba Tomás, temeroso de acercarse demasiado.
Aunque la vergüenza se apoderó de algunos a la hora de la verdad, otros, no tardaron en sacar a bailar a las más animadas que se marcaron los primeros pasos al son de la música de la charanga que recibió a las forasteras.
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Jeje muy bueno esos encuentros...bakano porq asi se conocen otras cultras..muy bueno...aca en venezuela no hacen eso!!jeje seri amuy bueno,,..
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