El transporte por ferrocarril en Cuba, primero de América Latina, cumplió 173 años en pleno proceso de recuperación para convertirlo en una vía más eficiente de transporte. En la actualidad, y como parte del profundo proceso de "actualización del modelo económico" que vive la isla, las autoridades cubanas aplican un programa de recuperación de las vías del ferrocarril, medio que fue inaugurado de manera oficial el domingo 19 de noviembre de 1837.
l servicio ferroviario cubano se adelantó incluso al de España, que era la metrópoli colonial de la isla, cuando se decidió probar aquí lo que entonces era uno de los más novedosos avances de la ciencia y la tecnología de la época. El primer servicio de ferrocarril lo había inaugurado Inglaterra, en 1825, a la que siguieron Estados Unidos, Francia, Alemania, Bélgica, Rusia y Cuba, nación esta última que lo utilizó once años antes que España. Ya en 1854, Cuba contaba con 593 kilómetros de líneas férreas de servicio público, y en 1885 esta cifra ascendía a 1.499, mientras que en la metrópoli española sólo estaban construidos 305 kilómetros de líneas. ESTACION CRISTINA La historia de los trenes en la isla está expuesta en el Museo del Ferrocarril de Cuba, que desde noviembre del año 2000 tiene sede en la Estación Cristina, en La Habana Vieja, zona declarada Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco.
En ese singular Museo se pueden apreciar equipos, instrumentos y documentos del sistema ferroviario cubano en diferentes épocas y la estación en sí misma, declarada Monumento Nacional en noviembre de 2002, es también un sitio de valor museológico. Cristina fue la estación principal de la Empresa Ferrocarril del Oeste, fundada en 1859 por la familia Pedroso, de la oligarquía terrateniente habanera. El Ferrocarril del Oeste comenzó a prestar servicios en 1861desde la Estación Cristina, con la inauguración del primer tramo, de 12,9 kilómetros de extensión, entre ese lugar y el poblado de Calabazar, en las afueras de la capital de la isla. En 1912 cesaron las operaciones de transporte de pasajeros en esa terminal, como resultado de la apertura de la Estación Central, y en la década del 30 pasó a ser utilizada como depósito de equipos de arrastre en desuso.
Una de las piezas más emblemáticas del museo es la locomotora nombrada "La Junta de Fomento", comprada en Estados Unidos a finales de 1842 y principios de 1843, y que fue durante varias décadas la máquina insignia del ferrocarril de la cercana provincia de Matanzas, unos 100 kilómetros al este de La Habana. Además, el museo posee un espacio que reproduce la sala de operaciones de una estación de la primera mitad del siglo XX y exhibe locomotoras de vapor, eléctricas y de diesel de diferentes épocas, así como una grúa de vapor y vagones de carga y pasajeros.
En la Galería se muestran equipos de comunicación y señalización
de vías, obras, operaciones y construcción. También se exponen
máquinas y herramientas vinculadas al ferrocarril, así como fotos y
otras piezas relacionadas con el movimiento obrero en el sector
ferroviario, mientras que en la Sala de Ferromodelismo hay maquetas
y equipos ferroviarios realizados con diversos materiales y en
varias escalas. Asimismo el Museo cuenta con una biblioteca y una
hemeroteca, ambas especializadas, donde se encuentran materiales
documentales sobre la historia del ferrocarril en Cuba.
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Estas lineas ferreas estaban en España, porque Cuba era una parte de España